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Ocho años de solidaridad

24 de Mayo de 2012 | 2:58 pm

El Colegio Base ha celebrado la carrera “Kilómetros de Solidaridad”. Esta vez los alumnos no han participado para alcanzar ningún trofeo, sino que lo han hecho de manera solidaria para recaudar fondos destinados a los niños del Congo. De esta forma, los alumnos han hecho un recorrido simbólico para tomar consciencia de lo que tienen que recorrer los niños de este país para coger agua.

A este acto han asistido buena parte de la corporación municipal, el concejal de deportes Pablo Salazar, el de educación Fernando Martínez y la delegada de cooperación Marifé Palacio, con el alcalde a la cabeza Ignacio García de Vinuesa quien ha dado el pistoletazo de salida a las carreras y ha animado a los niños a seguir participando en actividades solidarias.

La dinámica de este acto solidario comienza antes de la carrera propiamente dicha, ya que los alumnos apuntados a la asignatura de solidaridad, pasan por las clases de los más pequeños explicándoles como pueden participar y a favor de quien se organiza.

Una vez que esta explicación termina comienza lo más importante, que es buscar patrocinadores (familiares, vecinos, amigos…) para financiar con tres euros cada vuelta que den al circuito.

El colegio fomenta la solidaridad entre sus alumnos desde la más tierna infancia, participando en diferentes proyectos propuestos por la ONG Save the children, así como un stand situado en las fiestas que organiza el centro escolar para recabar fondos destinados a esta ONG.

El Colegio Base, celebra su 50 aniversario, educando con rigor y espiritu critico ,y lleva 8 años trabajando la solidaridad y la educacion en valores con Save the Children, contribuyendo a ayudarnos a conseguir que los niños y niñas mas desfavorecidos tengan esperanzas y oportunidades, por ello les damos la enhorabuena y las gracias.

Los corredores dispuestos a tomar la salida

 

Algunos de los alumnos y alumnas del grupo de solidaridad con las autoridades

Solidaridad en la escuela

22 de Mayo de 2012 | 12:33 pm

El número de centros comprometidos con los derechos de la infancia sigue aumentando, dos nuevos colegios se han convertido en Embajadores de Save the Children, en la promoción y defensa de los derechos de los niños. El CEIP José Luis Verdes en Quesada Jaén y el CRA los Girasoles, ambos llevan más de ocho años colaborando con Save the Children en distintas propuestas como Kilómetros de solidaridad o Marcapaginas solidarios, pero tambien colaboran con otras asociaciones, en el caso del Colegio José Luis Verdes, tienen apadrinada una escuela en Nicaragua y cada año, junto a la carrera solidaria, realizan el día de la familia, implicando a los padres para que compren productos elaborados por sus hijos e hijas, celebrando un día lúdico y divertido, donde los padres a pesar de la crisis que les afecta como a todos ponen su granito de arena, y hacen un esfuerzo solidarios, pues como mencionaba su directora, Encarnación, ahora más que nunca hay que pensar en los niños y niñas de otros lugares menos favorecidos.

Mural de las distintas carreras solidarias en el CEIP Jose Luis Verdes

 

Entrega de la placa a la Directora del colegio junto con el Alcalde de la Localidad

 

El CRA los Girasoles, se encuentra en Cuenca y agrupa a alumnos y alumnas de  cinco localidades,  Honrubia, Alarcón,El Cañavate, Atalaya del Cañavate y Cañada Juncosa,  cada año la carrera solidaria se celebra en un municipio distinto, en el centro del pueblo se reunen todos los niños y niñas del  CRA y realizan la marcha solidaria por el pueblo, con la colaboración de los profesores, desde los más pequeños a los mayores aunando esfuerzos, por una causa solidaria.

Los alumnos y alumnas del CRA Los Girasoles esperando para tomar la salida

 

Por la labor de todos estos años, les damos las gracias a ambos centros y a toda su comunidad educativa y les animamos a seguir siendo así, a seguir trabajando por la infancia dentro y fuera de nuestras fronteras.

Concurso de dibujo de Save the Children y Massey Ferguson

20 de Enero de 2011 | 2:36 pm

Fruto del acuerdo de colaboración entre Save the Children y Massey Ferguson, la empresa de tractores organizó un concurso de dibujo infantil para escolger las imagenes que ilustran el calendario solidario 2011. El ganador ganador fue un niño de 6 años de Bailén ( Jaén).

Los beneficios de la venta del calendario estarán destinados a Save the Children y demuestran la labor solidario de la empresa, su compromiso con la infancia, no solo la de países en vias de desarrollo, sino con la infancia de nuestro país, colaborando con nuestros niños y niñas en este caracter solidario.

Descargar calendario 2011

Celebramos el Día Internacional de las Personas con Discapacidad

2 de Diciembre de 2010 | 3:12 pm

El día 3 de Diciembre se celebra el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, para conmemorarlo y para agradecer el trabajo diario y la solidaridad, hemos nombrado al Colegio Tres Olivos de Madrid, Centro Embajador de Save the Children , en la defensa y la promoción de los derechos de los niños y niñas.

 

Para recibir este nombramiento se congregaron todos los alumnos y alumnas del colegio, desde los 3 años hasta bachillerato y cada etapa nos presento sus trabajos para defender los derechos de los niños y niñas, los más pequeños, nos hablaron del derecho a comida, un médico, una escuela. Algunos un poco más mayores nos hablaron del derecho a tener un nombre, a que te cuiden y te den cariño y los más mayores nos animaros a seguir construyendo el futuro.

 

En este acto también se cantaron villancicos y como es un colegio con un porcentaje de alumnos y alumnas,  con dificultades auditivas, muchos aplausos fueron  moviendo las manos sin chocarlas, en un gesto lleno de alegría y simbolismo. 

 

Resulta gratificarte conocer como en los centros educativos se trabajan los derechos de la infancia, como se tienen en cuenta a los niños y niñas más desfavorecidos y la solidaridad siempre está presente.

La directora del Centro Adoración Juarez recoge la placa que les acredita como Centro Embajador de manos de Alberto Soteres director de Save the Children

Las ganas de aprender

4 de Noviembre de 2010 | 4:25 pm

Camino de Gogokro

En Costa de Marfil hay niños y niñas que caminan nueve kilómetros todos los días para poder ir a la escuela. Niños que no remolonean en la cama cuando suena el despertador porque aún tienen dos horas de camino por delante, después de echar una mano en casa con los más pequeños, hasta llegar a clase.

Muchos de esos niños y niñas ni siquiera tienen un aula o un pupitre en el que aprender. Se reúnen con un profesor voluntario bajo de un árbol o en un chamizo  improvisado. Son tantas sus ganas de aprender que se empeñan en ir a clase haga sol o llueva. Hay un solo profesor para niños de diferentes edades y los más mayores ayudan a los más pequeños.

Nuestros compañeros en Costa de Marfil llevan años trabajando para que estos niños y niñas tengan una escuela, un techo que les resguarde de la lluvia mientras aprender a sumar, pupitres donde sentarse con sus compañeros y material escolar para aprender a leer. El objetivo es que estas escuelas no formales sean reconocidas por el Ministerio de Educación convirtiéndose en escuelas oficiales de forma que los profesores estén pagados por el Estado en vez de por los padres ya que muchos de ellos no tienen esa posibilidad. También proporcionamos formación a los profesores para que los niños y niñas reciban una educación de calidad y algo muy importante, enseñamos a los niños y niñas que tienen derechos; la educación es uno de ellos.

No valen las actitudes derrotistas, las excusas que no ponemos para no hacer nada desde aquí, ver los problemas como demasiado grandes o complejos, lejanos. Es posible revertir esta situación, es posible lograr la educación universal. Si otros países lo han conseguido ¿por qué no Costa de Marfil? Y no hace falta irse muy lejos para buscar ejemplos. Tenemos uno muy cercano con el que cualquiera de nosotros se puede identificar, se llama España. Una España en la muchos de los niños de la post-guerra no pudieron ir a la escuela.

Desde que era muy pequeña recuerdo a mi padre insistiendo en lo importante que era atender en el cole, estudiar y sacar buenas notas. Contándome que mi abuelo no sabía leer y escribir porque nunca pudo ir a la escuela, y que él tenía que caminar durante hora y media después de ayudar a su padre en el campo para poder al colegio. Igual que los niños y niñas con los que hemos compartido juegos y risas en Costa de Marfil.

Es posible cambiar las cosas y cada uno de nosotros podemos hacer muchas cosas. Desde pedir a nuestros gobiernos que conviertan a la educación en países en conflicto en una prioridad, hasta correr simbólicamente los kilómetros que todos esos niños y niñas caminan todos los días para ir al cole para recaudar fondos con los que proporcionarles una escuela, libros o profesores con una mejor formación.

Un abrazo para todos,

Lourdes

El cuento nos une

26 de Octubre de 2010 | 1:16 pm

 

Elena enseña el cuento ilustrado a los niños de Gogokro

En nuestro colegio ilustramos un cuento con un bonito texto en castellano y francés para compartir con los niños y niñas marfileños. El protagonista era negro, pequeño, rápido e inteligente. El problema se resuelve con la unión de todos los pequeños para defenderse del más grande y fuerte y así poder disfrutar de la vida.

 

En la recién inaugurada escuela de Gogokró, los niños volvieron a la escuela por la tarde. Los alumnos del curso preparatorio (viene a ser 1º y 2º de Primaria) estaban  en el aula sentados en pupitres de madera de tres en tres o de cuatro en cuatro.

Era el momento de contar el cuento ya que había una persona del poblado que sabía francés, español y baule, la lengua que hablan.

Según lo íbamos contando, las caras de los niños eran todo ojos, bocas entreabiertas y estiramientos corporales para verlo mejor.

Por los huecos de las ventanas, los más mayores también miraban y escuchaban con expectación.

Estoy convencida que era la primera vez que escuchaban y veían un cuento ilustrado. Sus rostros estaban alegres al igual que mi corazón.

El cuento es mágico y universal. El cuento nos enseña, nos abre la imaginación, nos da solución a conflictos, nos divierte y nos une.

Hasta pronto.

Elena

Más experiencias en Costa de Marfíl

22 de Octubre de 2010 | 1:23 pm

 

Llegando a Gogokro

Si lo de ayer fue impresionante, no voy a encontrar palabras para describir lo que hemos vivido y experimentado hoy. Todavía ahora (son las doce y veinticuatro de la noche) estoy impactada.

Íbamos hacia Gogokro, un poblado a 150 km de Abidján en el que se ha reconstruido una escuela con la ayuda de Save the Children, a asistir a la inauguración de ésta. Y después de recorrer muchísimos kilómetros por una especie de autovía, nos hemos desviado por un camino de tierra repletito de socavones inundados, al final del cual nos ha sorprendido un recibimiento al más puro estilo “Bienvenido Mr. Marshall”: bandera de Costa de Marfil, banda de música interpretando su himno y niños a ambos lados del camino aplaudiéndonos (¿¡a nosotros!?).

Cuando hemos llegado a la explanada de la escuela, nos ha sorprendido una ceremonia de inauguración en la que jugábamos un papel destacadísimo (repito: ¿¡nosotros!?), con discursos e intervenciones del inspector educativo, el jefe del poblado ataviado con su traje típico, otras figuras de la administración, los profes de la escuela (sólo 3) y los miembros de Save the Children, hasta Elena y yo hemos tenido de intervenir a la hora de donar unos balones a la escuela!! (¡por fin hemos recuperado nuestras maletas!) Ha sido alucinante…

Entregando balones en la escuela de Gogokro

La ceremonia ha estado repleta de simbolismos: han empezado con una cermonia de libación para simbolizar su unión con la tierra, el jefe del pueblo llevaba una túnica multicolor para representar todas las personas que han participado en la construcción de la escuela, a la hora de entregar las llaves se ha seguido un orden determinado: Save the Children- jefe del pueblo- director- niño; y, por si fuera poco, nos regalaron la mitad del camino de regreso a nuestras casas… ¿cabe más honor?

Después hemos compartido con ellos una comida en su poblado; como curiosidad decir que hemos probado el agutí y el vino de palma, y sobrevivimos a esta hora…

Se trata de una zona muchísimo más pobre que la que visitamos ayer, que ya nos impresionó, pero, comparándola con hoy podemos decir que era un “lujo”. La verdad es que nos ha dejado con el corazón encogido ver cómo viven y qué acontecimiento ha supuesto para la comunidad el establecimiento aquí de la escuela.

Por la tarde hemos visitado las tres clases de educación primaria (70 , 65 y 40 alumnos) y, por fin, hemos podido entregarles todo lo que traíamos de España para ellos: trabajos de nuestros alumnos, balones, globos, cometas, frisbies, etc. Parecía el día de los Reyes Magos pero multiplicado por un millón…Elena les ha contado un cuento ayudándose de dibujos y de un intérprete (al dialecto local, no todos los niños hablan francés), que ha dejado con la boca abierta incluso a los más creciditos…

No sin esfuerzo, hemos conseguido despedirnos de todos ellos y volver a Abidján con el corazón lleno de estas gentes que te agradecen todo; incluso aquello que tú no eres consciente de haber hecho. Ha sido muy fuerte…

En fin, os dejo por hoy, la cama me llama. Besos a todos, María Luisa.

Ser profe en Abidjan

19 de Octubre de 2010 | 11:19 am

Tras una noche de espera en aeropuertos y sin dormir, llegamos al amanecer a Abidján sin maletas. Nos entristece no poder contar con los trabajos que habíamos preparado con los alumnos y materiales para entregar en los proyectos escolares que vamos a visitar.

Con el personal de Save the Children visitamos el grupo escolar de Assouba. Las aulas tienen pupitres de madera para dos alumnos, en algunos casos se sientan tres, una mesa de profesor (con hule de flores), algunos cuadernos y una pizarra, no hay más, excepto adornos que han colgado de papeles de colores.

Me sorprendió lo limpio y cuidado que está todo, el centro se abrió en 1956 pero estaba totalmente destartalado tras el conflicto armado y sin letrinas hasta que, hace unos años con la ayuda de Save the Children, se intervino para mejorarlo, restaurando las aulas, abriendo letrinas e, incluso un comedor.

Hicimos la primera reunión de presentación con los profesores sentados en círculo debajo de un gran árbol, mientras los niños revoloteaban por allí buscando que les hicieran una foto.

Los profes tenían interés por conocer cómo está la educación en España: número de alumnos por aula, horas lectivas, competencias educativas, posibilidades de mejorar profesionalmente, recursos, materiales, modo de mantener la disciplina y el interés… En fin, lo querían saber todo. Nosotros no preguntamos tanto porque lo estábamos viendo in situ. Nos queda claro que ser maestro aquí implica muchas horas de trabajo después del horario escolar porque cuentan con muy pocos recursos.

También conocimos a los miembros del club, un grupo de representantes elegidos entre todos los cursos para trabajar y dar a conoce a todos los demás los derechos de la infancia. ¡Conocían a todos los futbolistas de la selección española!. Estuvimos charlando un rato con ellos y les entregamos unos murales de instrumentos musicales para adornar sus paredes y una flauta (era lo único que pudimos salvar de la pérdida de nuestro equipaje).

Por último estuvimos en una clase de matemáticas de 2º de primaria, con 63 alumnos. Nos sorprendió cómo fue capaz la maestra de mantener la atención de todos e impartir  la clase sólo con la ayuda de su pizarra y las pizarritas pequeñas que tenían cada uno de los alumnos. Felicitamos a la profesora porque nos hizo darnos cuenta de que, sin medio alguno, pero con muchas ganas logra que los alumnos aprendan.

Antes de despedirnos, estuvimos jugando con los alumnos en el patio. Se quedaron esperando los balones, trabajos de los alumnos de España para ellos y otros juegos que les prometimos y que pronto les llevarán los miembros de la ONG.

Fuimos sin nada, con las manos vacías y salimos con el corazón engrandecido. Nos lo dieron todo. Gracias a todos y muchos besos para el grupo escolar Assouba. Seguiremos en contacto con ellos.

Nos hicieron felices.

Elena.

Aterrizando en Costa de Marfil

14 de Octubre de 2010 | 12:14 pm

Nuestro primer día aquí, os puedo decir que Costa de Marfil supera todas mis expectativas: la verdad es que no tenía muy claro lo que me iba imaginando conforme se acercaba la fecha de venir para acá pero, seguro, esto es mucho más:

Hoy hemos visitado las escuelas publicas de educación primaria de Assouba, un pueblo a 150 km de Abidján, reconstruidas por Save the Children. Allí estudian casi 650 niños y trabajan alrededor de 15 profes. ¿Cómo lo consiguen?, muy fácil, con 60- 70 niños por clase y, aunque parezca imposible, logran enseñarles todo lo que estos niños saben. Hay que quitarse el sombrero ante estos maestros de aquí… Hemos estado intercambiando información y experiencias con ellos sobre aspectos de educación: métodos, condiciones, equipamiento, materiales, etc… y nos han impresionado el interés por todo lo que les pudiéramos contar y las ganas de aprender y mejorar su trabajo. Y os digo otra cosa, no tenemos derecho, en nuestro mundito cómodo y civilizado, a quejarnos de nuestros horarios, sueldos ni condiciones laborales, repito, no tenemos derecho; no os podéis imaginar cómo son aquí…

Y para terminar este primer comentario he dejado lo mejor: los niños: son guapísimos, tiernos, sonrientes y agradecidos. No os imagináis cómo miran con esos ojazos, no se necesita saber francés ni hablar para darte cuenta de que, sólo acercándote un poco a ellos, guiñándoles un ojo, dándoles la mano o sacándoles la lengua, has establecido una comunicación perfecta. Las cosas más habituales para nosotros se convierten en una fiesta para ellos: tendríais que haber visto cómo ha desaparecido Oki, nuestro fotógrafo, bajo una marabunta de niños alucinados por que les enseñara las fotos que les estaba haciendo, le seguían por todos sitios como si fuese el flautista de Hamelín!!!…

Nos ha costado un montón despedirnos de la escuela, los niños nos rodeaban dándonos las manos, acariciándonos nuestra piel blanca y, los más atrevidos, haciéndonos hasta cosquillas. Ha sido emocionantísimo. La única pena que nos queda es que no hemos podido entregarles todos los regalos que nuestros alumnos de España habían preparado para ellos: cartas, fotos, cuentos, balones, globos… En fin, supongo que esto de perder las maletas en los vuelos son gajes del oficio… Seguro que la gente de Save the Children de aquí se los entregarán en cuanto aparezcan…

Bueno, chicos, en breve más vivencias y más colores, sonrisas y miradas desde Costa de Marfil, ahora vamos a dormir un rato, que llevamos muchas horas sin pillar una cama…

Besos para todos, María Luisa