Hola me llamo Elisa y desde hace poco más de 3 meses me he unido a la familia de Save the Children España. Trabajo desde Quito, Ecuador, como coordinadora de emergencias para la región de América Latina y Caribe.
Mi incorporación no ha podido llegar en mejor momento; después de unos mesecitos aterrizando en la vida diaria de Quito y de Save the Children, he tenido la oportunidad de participar no sólo en la reunión anual de la institución, que tiene lugar la última semana de cada año, sino que esta vez, algunos de mis compañeros y yo hemos tenido la oportunidad de participar en un interesantísimo curso sobre seguridad organizado por Cedem (centro de estudios de desastres y emergencias) y financiado por AECID (agencia española de cooperación internacional para el desarrollo).
El curso tuvo lugar el pasado sábado 18, y aunque al principio siempre cuesta un poquito dejar a la familia sola el fin de semana, os aseguro que valió muchísimo la pena.
Nos trasladamos a las afueras de Madrid (el camino algo largo teniendo en cuenta el madrugón que supuso), en 3 equipos con 4×4 haciendo diferentes pruebas de comunicación. Se acabaron las típicas comunicaciones cómicas del “roger, se me recibe?”; ahora sé que primero se nombra a la persona o grupo que queremos contactar y después nos presentamos nosotros, así cada uno sabe cuándo y cómo comunicarnos en un comboi.
Estuvimos el día entero en una zona alejada de la civilización recibiendo formación práctica sobre las actuaciones a realizar en zonas inseguras, pero evidentemente lo mejor y más provechoso fueron las apariciones de “guerrilleros” que nos hicieron ponernos en situación, y en más de una ocasión, fueron situaciones bien delicadas.
Si bien sabía de antes que la imparcialidad de las ONGs en zonas de conflicto es un valor indiscutible, esta experiencia nos ha demostrado lo difícil que es aplicarlo en el contexto real; retenidos por un grupo guerrillero que te “motiva” a brindar con agua ardiente por “la revolución” es una situación que hasta la fecha no se me había ocurrido como superarla. Y como esta, muchas otras situaciones que realmente requieren un esfuerzo imaginativo y de mano izquierda para conseguir salir airoso cada día que salimos a la calle a realizar nuestro cometido.
Ha sido sin duda una gran experiencia formativa, pero también un gran aprendizaje personal, totalmente recomendable a todos y todas aquellas que ven su seguridad limitada mientras trabajan por un mundo mejor.
Blogueros, os deseo desde Quito un feliz año 2011 lleno de nuevos e interesantes aprendizajes!!
