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Robin Hood y el mundo de las cifras reales y las cifras ficiticias

27 de Marzo de 2011 | 2:06 pm

Lo bueno de las cifras es que a veces pueden ayudarnos a explicar el mundo. El mundo que hemos creado o el que, sin nuestro nombre, se han ocupado de crear otros. Pongamos por ejemplo, los bancos. El 80% de las transacciones financieras que realizan no tienen nada que ver con la economía real y forman parte de la ya tan nombrada actividad especulativa.

Esa misma especulación que ayudó a llevarnos a la ya conocida crisis económica en las que inmersos no hayamos.

También están las cifras que sirven para contrarrestar el efecto de otras. Pongamos, por ejemplo, la Tasa Robin Hood. Con una aplicación del 0,05 sobre esas transacciones financieras “ficticias” podrían recaudarse en Europa 300.000 millones de euros al año. Los fondos recaudados serían destinados a reducir las desigualdades sociales a nivel nacional e internacional, a combatir la pobreza y luchar contra los efectos del cambio climático. Servirían, en definitiva, para contrarrestar los efectos de la crisis en las personas que más la están sufriendo.

La distancia entre los recursos internacionales disponibles para financiar el desarrollo y las necesidades de los países pobres ha aumentado considerablemente con la crisis. Según la FAO, más de mil millones de personas pasan hambre en el mundo y los indicadores sobre pobreza extrema se han disparado. Con la tendencia a los recortes destinados a cooperación internacional y a gasto social a nivel estatal, estamos muy lejos de lograr recursos necesarios para cumplir con los ODM en 2015 y la adaptación y financiación del cambio climático (200.000 millones de dólares en 2020). Con la tendencia también nos alejamos más del objetivo de proteger a los que peor lo están pasando en nuestro propio país.

Los intereses de las personas más vulnerables deben anteponerse a los del sector financiero. No es esta una guerra de cifras, se trata de imponer el sentido común a una realidad que, sin contar con nosotros, otros se han encargado de impulsar.

La Alianza Robin Hood nace crece y se reproduce. Ahora en España

La Alianza Robin Hood nacía en febrero de 2010 en Inglaterra. Al final del día 10, en que se lanzó la campaña, más de 25.000 personas se habían sumado a sus reivindicaciones. Al día siguiente, los directores de más de 100 organizaciones con base en el Reino Unido enviaban una carta a los representantes de los tres principales partidos políticos en la que pedían que se grabase el impuesto del 0,05 a las operaciones financieras de los bancos. A partir de ahí y hasta el día de hoy, la trayectoria ha sido toda una suma de sinergias entre personas, personalidades e instituciones que día a día se han sumado a la campaña: desde sumas que le han dado música y letra a el movimiento  hasta la luz verde que el Parlamento Europeo le concedía a la Tasa a principios de este mes.

En España, la Alianza Robin Hood comenzaba sus andanzas el pasado 17 de febrero. Ese día, un conjunto de organizaciones uníamos fuerzas y lanzábamos una flecha con un mensaje, ahora también en español: Tasa Robin Hood, por un 0,05% que puede cambiar el mundo.

Mañana lunes 28 de marzo hemos organizado un encuentro en Madrid para explicar en qué consiste la Tasa Robin Hood y que se persigue con su implementación. Allí estará el propio Robin –al que quizás encontréis por la tarde en el metro-, estaremos personas de las organizaciones que formamos parte de la Alianza, bloggers y todos y todas los que queráis sumaros. Podéis solicitar la entrada gratuita en Ticketea y apuntaros en la lista.

Podéis ayudarnos a difundir y compartir este mensaje a través de las redes sociales. La Tasa Robin Hood está presente en: FacebookTwitterYoutube… y puedes usar el hashtag en Twitter #TasaRobinHood para ver lo que opinan otros usuarios.

¡Allí os esperamos con la flecha y la máscara!

Sobre la Cumbre del Clima de Cancún…¿hay alguien ahí?

11 de Diciembre de 2010 | 12:52 pm

Ayer llevábamos ya 10 días con la Cumbre del Clima de Cancún. A pesar del escenario idílico, el agua azul, las palmeras…el calor de Cancún no ha acogido ni una parte de la atención que se dedico al frío Copenhague. Cosas del calentamiento tal vez.

Ayer fue el último día de la Cumbre y no podemos evitar caer en el desánimo profundo. Una vez más –de nuevo otra vez- hemos perdido la oportunidad de que los “líderes” mundiales tomasen decisiones que salvarían la vida de millones de niños y niñas.

Una vez más, se ha fracasado en la oportunidad por alcanzar un nuevo acuerdo y con ello, esos mismos “líderes” mundiales están dando la espalda a los niños y niñas más pobres del mundo. Es obvio que un acuerdo para reducir la emisión de gases de efecto invernadero resulta imperativo para proteger el futuro de nuestros niños y niñas (o lo que es lo mismo, los niños y niñas del futuro) pero no deberíamos perder de vista el hecho de que los niños y niñas del presente se están muriendo ahora, hoy, como consecuencia de los efectos del cambio climático y que por tanto debemos dar apoyo para que puedan adaptarse a un clima cambiante.

En las negociaciones de estos días, los debates sobre la adaptación de los más vulnerables a lo que ya es una realidad, han gozado de una atención mínima. Mientras los cabezas de estado sigan pintando brillantes historias de economías verdes, la dura realidad arroja un humilde contraste. Resulta profundamente preocupante que los derechos y las necesidades de los niños no han tenido apenas espacio en la agenda verde de aquellos “líderes” mundiales.

La estructura del comité de adaptación (el cuerpo de gobierno clave en la toma de decisiones sobre la financiación para ayudar a la adaptación) sigue sin aclararse del mismo modo que tampoco lo hace la cuestión de como financiar la adaptación y qué peso tiene en terminus absolutos frente a la financiación del proceso de mitigación. Se ha pasado a destacar cuestiones como los daños y las medidas de respuesta ralentizando el tan necesario consenso. Así mismo, cuando si que existe  financiación sigue estando poco claro si el dinero es de nueva aportación o si es dinero “reciclado” o sacado de otros proyectos.

Que hablen los jóvenes.

Pero en medio de todo este caos de falta de decisiones, el rayo de esperanza y el entusiasmo llega de manos de los futuros líderes (ya sin comilla) del mundo: jóvenes de México, Haití, Indonesia y Belice compartían ayer historias de vidas que luchan frente a un presente de desastres naturales. Ayer compartían sus visiones en un acto que nuestros compañeros organizaban en la Cumbre.

Sus historias tenían mucho poder y sus miedos eran reales. Uno de ellos contaba: “Nosotros estamos deseando trabajar con vosotros, ¿quereis vosotros trabajar con nosotros?” Sus palabras, sin rodeos, ayudaron a los asistentes a centrarse y repensar porque estaban allí, reunidos en Cancún. Nuestros compañeros nos transmitían que fue emocionante también escuchar a Mary Robinson hablar sobre las perspectivas, los puntos de vista que solo los niños pueden ofrecer en la discusión sobre el cambio climático y que los adultos, sin embargo, son incapaces de encontrar. El también premio Nobel, Yvo de Boer, pasó a exponer su punto de vista sobre la enorme importancia de introducir esas perspectivas de los niños y los jóvenes dentro de las negociaciones sobre el clima.

Los jóvenes, los niños y niñas del presente. Los adultos del futuro. Nuevas perspectivas e innovadores puntos de vista. ¿Tienen los “líderes” (y vuelvo a las comillas) mundiales alguna voluntad de escucharles?