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Haití y la fuerza de algunos gestos

5 de Junio de 2011 | 9:03 pm

Lo primero que te golpea al llegar a Puerto Príncipe es el calor. Cuentan que aquí en la capital las estaciones se reducen a una y la sensación térmica a la misma: el calor húmedo. Tras el choque de la humedad, en todos los sentidos lo que te golpea es la visión de los edificios derruidos, las grietas en tantas calles y  las tiendas de campaña en tantos campos. Nos quedamos sin hablar durante muchos segundos.

Luego vuelves y ves la vida de pronto, el movimiento, esta imagen de un país de América Latina tan profundamente africano. Este sería el inicio de una constante apelación a África en la calle, en las conversaciones, en el ritmo, en la historia pero, sobre todo, en los sentidos. Haití sabe a África aunque los haitianos sean, como dicen y por encima de todo, haitianos.

“La isla de Haití”, bromeaban los compañeros locales sin bromear del todo. Pueblo orgulloso de una historia impresionante que aprovechan para contarte en cada cruce, viaje de ida, camino de vuelta.. en cada instante. La historia de un país al que una sucesión constante de golpes, invasiones, corrupciones, deforestaciones y desastres dejaron en el lugar donde se encuentra hoy: el de la reconstrucción desde el punto cero pero eso sí, hacia delante.

Estoy aquí con mi compañero Oscar y con Inés y Lucía, dos profesoras que desde hace ya muchos años participan con sus colegios en la Carrera Kilómetros de Solidaridad, que este año está cumpliendo su VII edición y con la que se está recaudando dinero para distintos proyectos en la reconstrucción de Haití. Un proyecto en el que participan cerca de 300.000 alumnos de toda España.

Aquí estamos para comprobar con nuestros sentidos algunos de los resultados del trabajo que Save the Children está realizando en el apoyo a la reconstrucción de un país que, como nos cuentan, ya antes habían destruido. Concretamente, visitamos los proyectos de educación en Puerto Príncipe. Es un viaje muy corto y sin embargo nos sobran demasiados motivos, preguntas y ganas como para no aprovechar al máximo la experiencia de encontrarse de bruces con la realidad.

La realidad educativa de un país donde, ya antes del terremoto, la mitad de los niños y niñas en edad escolar no iban a la escuela y en el que cerca del 85% de las escuelas son privadas. A penas hay escuelas públicas en Haití. Hablamos de ello con nuestro compañero Willot, responsable de los proyectos educativos en Puerto Príncipe,  que nos cuenta que muchas  de las escuelas privadas son religiosas, otras montadas por personas con dinero para las que la educación también es un negocio y que luego están también la multitud de escuelas organizadas por la propia comunidad, cansada de ver como sus niños no reciben el derecho a la educación. El que les corresponde.

Durante estos días he tenido la suerte de compartir muchas conversaciones con mis compañeros en Haití. Muchas preguntas respondidas y muchas cosas que aprender. Ha sido muy enriquecedor conocer a mi compañera Eliana, una joven madrileña que lleva ya mucho tiempo dedicada al trabajo en desarrollo y que  ahora es la responsable del Cluster de Educación en Haití. El Cluster es el sistema empleado por la comunidad humanitaria para coordinar mejor los esfuerzos conjuntos de la ONU y de las distintas ong´s en asistencia y ayuda en los distintos ámbitos (educación, protección, agua y saneamiento, salud, etc) en aquellos países que han sufrido conflictos y desastres naturales. Esta es la primera vez que una organización no gubernamental co-lidera uno de estos cluster (normalmente es liderado por las Naciones Unidas) y conocer a Lilian ha sido una oportunidad estupenda para aprender sobre el trabajo que se está realizando por la educación de los niños y niñas de Haití. De las preguntas respondidas y las cosas aprendidas os iré hablando en los próximos días.

Aquí en Puerto Príncipe golpea el calor, la humedad y el agua templada de la lluvia que no para. Pero lo que te deja noqueada y sin apenas palabras es la fuerza de algunos gestos. Las sonrisas, por ejemplo.

Andrise y su sonrisa espectáculo

12 de Enero de 2011 | 12:56 pm

A estos dos vídeos las separa un año. En el primero, Andrise nos cuenta como sigue su vida hoy. En el segundo, nos contaba el modo en el que un terremoto interrumpió su vida hace un año.

Quizás sea algo naive, tal vez pretencioso, pero cuando escucho y veo a Andrise pienso en el futuro del país con la misma esperanza con la que brilla su sonrisa espectáculo.

Queda mucho por hacer, camino por recorrer, retos que saltar. Un país por reconstruir y todo un pueblo con la fuerza y la capacidad de seguir luchando.

Andrise hoy.

Andrise hace un año

Sin noticias desde Haití

15 de Diciembre de 2010 | 10:41 pm

Si las cosas hubieran seguido su curso “normal” ahora mismo estaría escribiendo desde Haití. Termino la frase, reflexiono y vuelvo a empezar. Si las cosas hubieran seguido su curso “normal” nunca hubiera tenido que ir hacia Haití para visitar proyectos, escribir informes y tratar de describir una situación de emergencia como la que vive el país.

Pero siguiendo con la frase inicial y pasando por alto recordar el terremoto que asolaba el país hace casi un año, en realidad, hoy tendría que estar en Puerto Príncipe. Pero el aeropuerto sigue cerrado y la mayoría de nuestros compañeros, permanecen encerrados en sus casas. La oficina de Save the Children en Puerto Príncipe siguen sin abrir porque todavía resulta peligroso moverse por la ciudad tras la violencia que se ha desatado estos días tras la confirmación de que el proceso electoral pudo ser fraudulento.

Las noticias de los compañeros que se encuentran en el centro de la capital eran deprimentes, donde cada vez más gente furiosa se congrega en las calles; ha habido enfrentamientos entre los seguidores de dos de los candidatos y donde se ha prendido fuego a algunos edificios.

También nos informan de mercados que empiezan a abrir y también que la gente empieza a andar libremente por algunas calles. Otras zonas, sin embargo, permanecen bloqueadas.

Nuestra compañera nos contaba en un email que anoche se despertaba con la luz de dos flashes muy potentes procedentes de la calles y que seguían dos estruendos igual de fuertes. El resto de la noche fue difícil dormir, con el sonido de explosiones sucesivas y las sirenas de los coches sonando en paralelo al ladrido enloquecido –y probablemente confundido- de los perros.

El Consejo Electoral de Haití ha anunciado que revisará los resultados obtenidos por los tres principales candidatos – la antigua primera dama Mirlande Manigat, que había logrado el 31% de los votos; el candidato del gobierno Jude Celestin y el popular cantante Michel “Sweet Micky” Martelly, que se quedó tercero con 6.800 votos menos que Celestin.

El anuncio no calmó el enfado. “No es suficiente, mucha gente no pudo votar, el resultado que han logrado estaba amañado, la voz del pueblo sigue sin ser escuchada, las elecciones deberían anularse al completo”, cuenta Nadege M. Moiwe.

La basura y el arte. Lecciones desde Haití

16 de Septiembre de 2010 | 11:33 am

Aprovechando las horas de luz que sigue ofreciendo septiembre, ayer después del trabajo me subí a la sierra para hacer alguna ruta. Y además de disfrutar del paisaje, la tranquilidad y las increíbles vistas desde lo alto de la sierra madrileña, comprobé también que tengo que ponerme en forma…

Pero a lo que voy. Este verano me he encontrado en muchas  zonas de río y montaña bolsas de basura colgada en los árboles. En un intento por comprender la tremenda estupidez que supone esforzarse por buscar la cuerda, atar el nudo y dejar colgada la bolsa -y no, simplemente, llevarla a un punto de basura- quise pensar que podría haber sido un despiste. Cuando lo ves más de cinco veces, empiezas a pensar que al final era eso, una estupidez.

Pero además de bolsas de basura colgadas de los árboles, también me he encontrado con utensilios oxidados, latas antiguas, ruedas de coche…todo colgado de los árboles. Y entonces he querido pensar que alguien las colocó allí como medio de protesta y, sin darle más vueltas, he pensado que me ha parecido incluso una demostración de arte. El arte de protestar con basura colgada frente a esa otra estupidez de dejar la basura en lo alto.

En fin, que en todo eso y en nada iba pensando yo ayer por la sierra cuando hoy recibo de una compañera desde Haití un email para contarme el acto que celebraban en Puerto Príncipe la semana pasada: ¡una exposición de arte con artículos reciclados de la basura!

En una gran demostración de que lo que la basura de algunos se puede convertir en el tesoro de otros, un grupo de adolescentes que viven en algunos de los campos en los que trabajamos, mostraban en una exposición el arte que habían creado a partir de los restos y sobras que habían seleccionado de la basura. Y al mimo tiempo, descubrían que su creatividad puede convertirse también en una forma más de ganarse la vida.

En la exposición, estos jóvenes mostraron sus creaciones y las pusieron a la venta, participaron en talleres sobre sus derechos y aprendieron como tratar el agua para hacerla potable. Además de bolsos, pulseras, marcos para las fotos…hicieron basuras con las  garrafas de agua y las colocaron por todo el campo. Ellos mismos se hicieron cargo de animar a la gente a utilizarlas para tirar la basura.

A Nicolas, de 17 años, le pareció que las basuras hechas con garrafas de agua eran poco creativas y creó estas otras –mucho más atractivas- para colocarlas en el campamento de Ste. Therese, en el que vive.

Maxon, de 15 años, demostró sus habilidades creando un bolso con envoltorios de caramelos. Maxon viven en el campo de desplazados Archachon 34. “Esto nos puede ayudar en el futuro porque demuestra como se puede usar lo que tiramos”, explica.


El la exposición también se celebraron talleres sobre derechos y algunos, como en el de la foto, a través de canciones.

Nuestra compañera Maud orgullosa del arte de los chicos.

En fin, que me ha parecido toda una casualidad que la basura me diese que pensar y que desde Haití me demostrasen lo mucho que a partir de ella se puede crear.