Esta entrada ha sido escrita por la Directora Ejecutiva de Save the Children Internacional, Jasmine Whitbread, que estos días asiste al Foro Financiero Mundial de Davos. Podéis seguir sus impresiones a través de su cuenta de Twitter, @JasmineatSC.
Hay dos sesiones previstas sobre el futuro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio Post 2015 en el Foro de Economía de Davos de este año – exactamente el mismo número de sesiones destinadas a “meditación” y “caminos artísticos”. La palabra “crecimiento” aparece en 11 titulares de las sesiones previstas en la agenda, “humano” en 4 mientras que “pobreza” apenas aparece. Y sin embargo, si el Foro de Davos “tiene el compromiso de mejorar el estado del mundo”, el debate sobre pobreza vs crecimiento debería estar en el centro de todo lo que aquí se hable.
Hemos logrado grandes avances hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio: el Banco Mundial estima que el porcentaje de población en pobreza extrema en los países en desarrollo habrá caído del 29% en 1990 al 12% para 2015; el número de niños y niñas que mueren antes de cumplir los cinco años por causas prevenibles en todo el mundo se ha reducido a la mitad, de los 12 a los 6,9 millones.
Pero el mundo ha cambiado mucho desde que se establecieron los ODM: 6 de las 10 potencias mundiales en más rápido crecimiento son africanas y mientras que países tradicionalmente en desarrollo como China, Brasil e India se han convertido en grandes protagonistas del estadio mundial, economías tradicionalmente fuertes se enfrentan ahora a cortes e incertidumbre financiera.
Save the Children ha publicado recientemente un informe sobre las aspiraciones frente a este nuevo marco, buscando lograr el difícil pero factible objetivo cero en reducción de pobreza, hambre, mortalidad materno infantil prevenible y objetivo cero en muertes por agua y saneamiento. Todo lo anterior es absolutamente posible, por lo que buscar objetivos menos ambiciosos sería inconsciente.
Pienso que podemos seguir tres caminos en este asunto: podríamos hacer una lista conjunta de deseos que enseguida decidiremos que no podremos cumplir; o podemos estancarnos en una confusa web deliberando los valores relativos de los Objetivos de Desarrollo del Milenio frente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible en debates parciales sobre la relativa prioridad de las enfermedades no transmisibles frente a las transmisibles. O podemos también llegar con algo con lo que realmente obtener avances.
Y me impresiona que los líderes políticos y empresariales que pueden hacer que esto ocurra estén reunidos en una sala en Davos.
Esta es nuestra última oportunidad para levantarnos y contar –y ser responsables- antes de que se cierre la consulta de Naciones Unidas para este nuevo marco. Pero observemos quien está hablando de la Agenda Post 2015 en Davos: : Jeff Sachs, Bill Gates, Ban Ki-moon. Con la excepción de Paul Polman de Unilever, ¿dónde están el resto de líderes empresariales?
Desde el establecimiento de los ODM hemos logrado un débil avance en el ODM número 8: “Un acuerdo global por el desarrollo”. No me puedo imaginar que haya alguien en Davos cuyo negocio o agencia no llegue de alguna manera a algún país en desarrollo. Trabajar juntos en diferentes sectores para lograr estos objetivos debería ser determinante para el marco Post-2015. Y es por ello por lo que necesitamos una variedad de voces mucho más amplia en esta discusión.
La cuestión es si nos sentiremos los suficientemente responsables para encontrar la solución ahora en lugar de tratar de hacer frente a los efectos colaterales de después. La cuestión para las personas en Davos es quién va a destacar ahora y mostrar un liderezgo real y global no solo para el año que acabamos de comenzar, sino para la generación que tenemos por delante.


