El Banco Mundial anunciaba ayer una inyección de 750 millones de dólares destinados la educación primaria universal. Mis compañeros en Nueva York contaban que cuando lo escucharon en un primer momento antes del inicio de la Cumbre de los ODM, pensaban que sería el anuncio más adelantado de los compromisos que otros donantes y estados influyentes irían anunciando después. Sin embargo, más tarde nos dimos cuenta de que esos 750 millones serían desembolsados durante los próximos cinco años, es decir, que anualmente se comprometen a aportar 150 millones de dólares. Era esa la oportunidad del Banco Mundial para ponerse al día con su ayuda a la educación de los países más pobres.
Si el logro de la educación básica universal precisa una cantidad anual de 16.000 millones de dólares, sólo nos queda esperar que otros estados aprovechen la Cumbre de los ODM como ocasión para anunciar un incremento en sus compromisos y promesas para con la educación primaria universal, o para llegar al menos a los compromisos que prometieron en anteriores reuniones.
Un nuevo informe revelaba hoy que más de 69 millones de niños siguen sin ir a la escuela y que muchos donantes, como Francia y Alemania, no usan correctamente sus presupuestos precisamente para financiar su propio sistema universitario. El informe también explica que los países más pobres están sufriendo recortes de hasta 4.600 millones de dólares en sus presupuestos para educación y también que Somalia es ahora mismo el peor país del mundo para los niños y niñas en edad de ir a la escuela. La Campaña Global por la Educación presentaba también otro informe en el que repasaba los diez peores países donde ser estudiante y a continuación solicitaba un plan urgente para garantizar la plena escolarización en educación primaria.
Con todo y por ello, recogimos la noticia del Banco Mundial con cautela y a la espera de los siguientes pasos. Todos los que tienen que darse hasta 2015 y que, esperamos, empiecen a andarse desde aquí.




