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La educación primaria universal y los pasos que quedan por andar

21 de Septiembre de 2010 | 2:54 pm

El Banco Mundial anunciaba ayer una inyección de 750 millones de dólares destinados la educación primaria universal. Mis compañeros en Nueva York contaban que cuando lo escucharon en un primer momento antes del inicio de la Cumbre de los ODM, pensaban que sería el anuncio más adelantado de los compromisos que otros donantes y estados influyentes irían anunciando después. Sin embargo, más tarde nos dimos cuenta de que esos 750 millones serían desembolsados durante los próximos cinco años, es decir, que anualmente se comprometen a aportar 150 millones de dólares. Era esa la oportunidad del Banco Mundial para ponerse al día con su ayuda a la educación de los países más pobres.

Si el logro de la educación básica universal precisa una cantidad anual de 16.000 millones de dólares, sólo nos queda esperar que otros estados aprovechen la Cumbre de los ODM como ocasión para anunciar un incremento en sus compromisos y promesas para con la educación primaria universal, o para llegar al menos a los compromisos que prometieron en anteriores reuniones.

Un nuevo informe revelaba hoy que más de 69 millones de niños siguen sin ir a la escuela y que muchos donantes, como Francia y Alemania, no usan correctamente  sus presupuestos precisamente para financiar su propio sistema universitario. El informe también explica que los países más pobres están sufriendo recortes de hasta 4.600 millones de dólares en sus presupuestos para educación y también que Somalia es ahora mismo el peor país del mundo para los niños y niñas en edad de ir a la escuela. La Campaña Global por la Educación presentaba también otro informe en el que repasaba los diez peores países donde ser estudiante y a continuación solicitaba un plan urgente para garantizar la plena escolarización en educación primaria.

Con todo y por ello, recogimos la noticia del Banco Mundial con cautela y a la espera de los siguientes pasos. Todos los que tienen que darse hasta 2015 y que, esperamos, empiecen a andarse desde aquí.

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El Banco Mundial anunciaba ayer una inyección de 750 millones de dólares para la educación primaria universal. Mis compañeros en Nueva York contaban que cuando lo escucharon en un primer momento antes del inicio de la Cumbre de los ODM, pensaban que sería el anuncio más adelantado de los compromisos que otros donantes y estados influyentes irían anunciando después. Sin embargo, más tarde nos dimos cuenta de que esos 750 millones irían siendo desembolsados durante los próximos cinco años, es decir, que anualmente se comprometen a aportar 150 millones de dólares. Era esa la oportunidad del Banco Mundial para ponerse al día con su ayuda a la educación de los países más pobres.

Si el logro de la educación básica universal precisa una cantidad anual de 16.000 millones de dólares, sólo nos queda esperar que otros estados aprovechen la Cumbre de los ODM como ocasión para anunciar un incremento en sus compromisos y promesas para con la educación primaria universal, o para llegar al menos a los compromisos que prometieron en anteriores reuniones.

Un nuevo informe revelaba hoy que más de 69 millones de niños siguen sin ir a la escuela y que muchos donantes, como Francia y Alemania, emplean mal sus presupuestos para financiar su propio sistema universitario. El informe también explica que los países más pobres están sufriendo recortes de hasta 4.600 millones de dólares en sus presupuestos para educación y también que Somalia es ahora mismo el peor país del mundo para los niños y niñas en edad de ir a la escuela. La Campaña Global por la Educación presentaba también otro informe en el que repasaba los diez peores países donde ser estudiante y a continuación solicitaba un plan urgente para garantizar la plena escolarización en educación primaria.

Con todo y por ello, recogimos la noticia del Banco Mundial con cautela y a la espera de los siguientes pasos. Todos los que tienen que darse hasta 2015 y que, esperamos, empiecen a andarse desde aquí, desde la Cumbre de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Por si había alguna duda, te dejo mi huella dactilar

21 de Septiembre de 2010 | 10:25 am

Nuestros compañeros siguen haciendo ruido desde la Cumbre de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Ayer, la actriz Claire Danes se unía a los millones de personas que han  dejado sus huellas dactilares en una original petición organizada por nuestros compañeros en la Terminal Grand Central de Nueva York, la estación de trenes más grande del mundo.

El artista neoyorkingo Ian Wright reunió en el rostro de una niña los tres millones de huellas de las personas que desde 40 países del mundo han querido sumarse a nuestra campaña a favor de la supervivencia infantil.

Con el acto de ayer queríamos representar visualmente la enorme movilización que se ha logrado en todo el mundo para gritar bien fuerte que no estamos dispuestos a tolerar la tremenda tasa de mortalidad infantil y neonatal.  Y en lugar de firmas, hemos querido presentar ante los representantes de la ONU las huellas de más de tres millones de personas. Por si cabía alguna duda.

Volvemos a la Cumbre

20 de Septiembre de 2010 | 5:40 pm

El Director General de Save the Children UK, Justin Forosyth, escribe dese Nueva York. Está en la Cumbre de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y he querido compartir por aquí sus impresiones.

Ya estoy en Nueva York para otra Cumbre de la ONU. Como muchas de las personas que pasarán por aquí estos días, llevo haciendo campaña en cumbres internacionales durante casi 20 años, la mayor parte desde fuera pero algunas veces también desde dentro –como cuando trabajaba para el gobierno británico.

Por eso, soy muy consciente que las cumbres a menudo decepcionan y mucho. Cuando trabajaba para Oxfam recuerdo que acabamos llamando al paquete de medidas propuesto en el G8 celebrado en Canadá “cacahuetes para África”- para enfado de Tony Blair. Pero también ha habido momentos con más luz; recuerdo lo bien que nos lo pasamos cuando fuimos arrestados después de ser perseguidos a través de todo un parque por la policía francesa con las caras gigantes de cartón de los líderes del G8.

Pero algunos de ellos fueron diferentes. En las reuniones del G8 en Colonia y Gleneagles, los líderes de los países más ricos del mundo llegaron al acuerdo histórico de cancelar la deuda y ofrecer 50.000 millones de dólares de ayuda extra al año, junto con el compromiso de ofrecer acceso universal al tratamiento de VIH/Sida. Y fue en la Cumbre de la ONU del año 2000 en la que los líderes mundiales establecieron los concretos y bastante tangibles Objetivos de Desarrollo del Milenio.

La presión pública a través de campañas como Make Poverty History ayudó a alcanzar todos estos logros. Millones de personas se movilizaron para gritar fuerte y los líderes mundiales se vieron obligados a escuchar y actuar.

Sabemos que algunas de las promesas que se hicieron no se han cumplido y que el progreso ha sido demasiado lento pero también es cierto que en la última década millones de niños y niñas han logrado ir a la escuela y sobrevivir y superar su quinto cumpleaños. Hoy en día, muchas más madres en el mundo superan el parto. África ha crecido económicamente y la corrupción ha salido y sigue saliendo a la luz.

Así que hoy, en el primer día de la Cumbre, y después de 10 años de la firma de los ODM, deberíamos reconocer también los avances porque es una manera de demostrar lo que es posible cuando existe voluntad política y un propósito común. Debemos seguir construyendo sobre esos avances e intensificar, acelerar nuestros esfuerzos. El peligro hoy es que justo cuando empezamos a lograr un cierto progreso –aunque demasiado lento y desigual- los gobierno podrían tirar todo por la borda si se finalmente se recortan los recursos y la energía se pierde en otras prioridades. No podemos dejar que esto ocurra.

Resulta vital que en esta cumbre se hagan dos cosas. Los Gobiernos y otras instituciones internacionales se deben volver a comprometer a cumplir con las promesas que habían hecho. Y el resto del mundo –con Ban Ki Moon “a la cabeza”- deben acordar un plan concreto para ofrecer el cambio que se precisa durante los próximos cinco años –hasta la fecha que se puso como límite. Porque si hay alguien que se merezca esos compromisos, son los niños. El futuro.

Cuando sólo existe una opción posible

20 de Septiembre de 2010 | 11:21 am

Ponerte a leer los informes publicados sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio es algo así como leer una especie de código Morse en siglas. Les encantan las siglas. Para muestra, lo que estuve leyendo ayer: LINCHPIN, siglas en inglés para el Proyecto Integrado de Salud Neonatal e Infantil de Lufwanyama en Zambia. Ahí es nada.

La mayoría de informes y documentos vienen a decir lo mismo: se han producido algunos avances bastante impresionantes hacia el cumplimiento de algunos de los ODM por parte de algunos países, pero ni han sido suficientes países ni estamos cerca del camino para el cumplimiento de lo que se estableció. El Centro para el Desarrollo Global – think tank que desde 2001 se dedica buscar formas para reducir la pobreza y desigualdad- señala como ejemplos a países como Ghana, que en un período de 14 años ha logrado reducir el número de personas que sufren desnutrición de una tasa que se situaba en 1 de cada 3 a la actual, menos de 1 de cada 10. También apuntan a Malawi, donde hace 18 años 1 de cada 5 niños moría antes de cumplir los cinco años y hoy en día han logrado reducir esa incidencia a 1 de cada 10 niños y niñas.

Si los ejemplos de éxito son tan claros, ¿Por qué la situación general es más oscura? Y la respuesta es que principalmente porque de los países de mayor tamaño (India, Nigeria, la República Democrática del Congo, entre otros), no están logrando los avances que precisan (de hecho, Nigeria no ha logrado ningún tipo de avance). Hasta que los grandes no se muevan más deprisa y más lejos, nunca lo conseguiremos.

Y sin embargo, no es hora para botellas medio vacías. Los líderes mundiales están ya en Nueva York, más de 150 de ellos y ellas. Tienes la oportunidad de desarrollar una estrategia clara para mantener sus promesas y salvar la vida de los niños y para después implementarla. O también pueden pasearse por la Cumbre y no hacer nada.

Espero que tengan claro que sólo se puede aceptar una de las dos opciones y que, obviamente, no es la segunda.

En un acto de Todos Contamos (EVERYONE, en inglés) organizado por nuestros compañeros en Sri Lanka, un niño escribía un mensaje para los padres, líderes e instituciones mundiales responsables de que los niños y niñas es Sri Lanka pueden crecer con salud.