Jose Francisco Sánchez Montesdeoca, coordinador de la comisión de corresponsabilidad de AHIGE (Asociación de Hombres por la Igualdad de Género) comparte la siguiente entrada.
Desde AHIGE llevamos más de diez años trabajo en la construcción de una sociedad más igualitaria. Si bien a las mujeres les ha tocado la conquista de la esfera pública, es decir, la incorporación al mercado laboral, la reivindicación social de la presencia en esferas de poder, tanto políticas, como económicas, etc… Y si bien queda camino por recorrer, lo cierto es que han conseguido tener más presencia en dichos espacios. Este movimiento de la mujer, tiene que verse acompañado por un movimiento del hombre hacia la esfera privada, hacia el interior de lo doméstico, los cuidados de nuestros hijos e hijas, las demás tareas domésticas, el cuidado de las personas dependientes y no debemos olvidar también hacia el interior del mundo emocional para que la consecución de una igualdad real pueda ser posible.
Centrándonos en la paternidad, las acciones dirigidas al fomento de la paternidad activa y corresponsable surgen como respuesta a una inquietud, al detectar la ausencia sistemática de la figura masculina en las acciones educativas que a lo largo de muchos años se habían realizado en temas principalmente relacionados con la crianza y particularmente en torno al desarrollo socioafectivo de niños y niñas. Estudios y experiencias han mostrado el impacto en la vida adulta de la relación con el padre (o la carencia de ella); la relevancia de la presencia de un padre afectivamente cercano para el desarrollo socioemocional de niños y niñas; la importancia de distribuir de modo más equitativo las responsabilidades familiares cuando hay dos adultos a cargo, a fin de aliviar la tarea para ambos y permitir una mayor posibilidad de desarrollo en otros ámbitos para las dos partes.
La propuesta de un padre activo supone una forma de paternidad donde la presencia del padre no está sujeta al cumplimiento de un rol predefinido de género, sino que implica hacerse parte de las más diversas acciones de crianza; donde se espera que a través del compartir lo cotidiano y los afectos con encuentros y desencuentros, se teja un vínculo que nutra tanto al hijo o hija como a la pareja de padre y madre (aunque no vivan juntos).
La presencia del padre en la crianza y su equitativa corresponsabilidad con la madre en esta tarea, es también concebida como un derecho que cada niño y niña tienen al nacer. La Convención sobre los Derechos de los Niños y las Niñas señala en su artículo 18, que los Estados miembros deben velar porque ambos padres sean igualmente responsables del cuidado del niño y la niña, lo que implica que el acercamiento del padre a la crianza no es sólo materia del trabajo comunitario, sino también, un desafío para quienes deben diseñar políticas que afectan a la familia y a cada uno de sus miembros.
La guía “Mi papa me cuida” y los distintos talleres que realizamos en AHIGE sobre paternidad corresponsable los planteamos como una experiencia de reflexión colectiva entre hombres que han optado por ser padres o piensan optar, sobre la riqueza que ofrece la paternidad cuando se vive desde la óptica de la igualdad, la responsabilidad y el compromiso. En los talleres se parte de las propias experiencias de cada uno de los participantes y se ahondará mediante aportaciones y debates en aspectos específicos de la vivencia de la dimensión paternal en los hombres.










