Los libros nos hacen y les hacen libres

13 de Junio de 2014 | 10:54 am por kiko

Romina González – Promoción del buen trato a la Infancia en Save the Children España

Desde bibliotecas públicas, pasando por fechas claves como el 23 de abril o la organización de espacios como la Feria del libro (abierta, por cierto, hasta el próximo domingo en Madrid) ofrecen oportunidades de oro  para alimentar nuestra avidez lectora. Pocas excusas valen para no entregarnos al menos unos minutos al día a la lectura.

El último barómetro sobre Hábitos de Lectura y Compra de Libros (2012) de la Federación de Gremios de Editores de España señala que cada vez leemos más. El porcentaje de lectores de libros españoles mayores de 14 años ha aumentado respecto a otros años alcanzando el 63%. Pero, antes de darnos palmaditas en la espalda,  tengamos en cuenta también otros datos reveladores sobre nuestros hábitos de lectura: la tasa de españoles mayores 14 años lectores en su tiempo libre alcanza el 59,1%  y  solo el 47,2% lo hace con una frecuencia diaria y semanal. En definitiva, estamos lejos aún de la media europea donde el porcentaje de lectores de libros de más de 14 años es del 70%.

Tal vez, conviene por ello incidir en los múltiples beneficios que aporta la lectura al intelecto, al desarrollo físico y espiritual de los humanos, especialmente los niños y las niñas:

  • Enriquece el lenguaje y la capacidad de expresión. Leer es una herramienta esencial para el desarrollo de las ideas y del pensamiento.
  • Es fundamental para el aprendizaje. Leer nos permite adquirir conocimientos y estimula la curiosidad.
  • Genera satisfacción personal. Leer es una habilidad compleja, por ello llegar al final de un texto o de un libro produce en los niños y en las niñas una poderosa sensación de bienestar y de autoeficacia.
  • Es un vehículo único para estimular la imaginación. Leer nos ayuda a recrear universos desconocidos y proporciona momentos de evasión personal.

Sin embargo, el simple hecho de regalar libros a los niños y a las niñas no es suficiente para que integren verdaderamente la lectura en sus vidas y disfruten con ella. Por ello, hemos  recopilado algunos consejos  ofrecidos por María Gómez de Aranda Soto e Isa Lobo, en sus respectivos blogs, que os ayudarán a despertar en los niños y en las niñas motivación por la lectura.

  • Idea 1: que te vean leer. El ejemplo es muy importante porque los niños y las niñas aprenden y disfrutan imitando.
  • Idea 2: permite que elijan el tipo de libros o contenidos que más les atraigan. No trates de imponer tus gustos.
  • Idea 3: organiza en casa un rincón de lectura para ellos, su biblioteca.  Un lugar donde tengan su sillón y estantería para colocar sus libros.
  • Idea 4: solicita el carnet de la biblioteca para cada miembro de la familia y acudid habitualmente. El sistema de préstamo de libros es una forma asequible y cómoda de acceder a cientos de libros.
  • Idea 5: nunca les castigues con la lectura, ni les obligues a leer. De esta manera asociarán la lectura con algo desagradable o pesado. Leer debe ser una actividad emocionante y divertida.
  • Idea 6: leed juntos habitualmente y transmite entusiasmo al contar historias. Comparte con tu hijo o hija momentos de lectura cotidianos: antes de dormir o por las tardes, por ejemplo.
  • Idea 7: brinda afecto a tus hijos e hijas durante los momentos de lectura. Este espacio contribuirá  a fortalecer vuestro vínculo afectivo y despertará en el niño o la niña apego hacia los libros.

Además de estos consejos, existen numerosos recursos en Internet y lugares que ofrecen actividades de animación a la lectura, clubes de lectura infantiles y cuenta cuentos.

Ludotecas, centros culturales, ferias, así como librerías al uso y no convencionales están deseando compartir con vosotros infinidad de aventuras.

¡Os animamos a sumergiros en ellas y a ser libres en familia!

Marcápáginas realizados por niños y niñas para campaña de recogida de fondos para Etiopía

Gracias por compartir – Día de la Madre

4 de Mayo de 2014 | 4:13 pm por kiko

Romina González – Promoción del buen trato a la Infancia en Save the Children España

Como cada año, el día de madre se inunda de actos de agradecimiento (trabajos manuales, flores y llamadas) que encierran implicaciones sociales incuestionables. Y es que si nuestra sociedad sigue adelante cada día se debe a que existen personas dispuestas a ofrecer el soporte emocional, educativo y organizacional que necesitan los hogares para ser funcionales. Una labor cuyo reconocimiento social, a pesar de su importancia, se limita a penas a días como éste.

Aunque las madres son quienes, por lo general, llevan un tiempo incalculable asumiendo esta misión sin protestar demasiado y sin declararse en huelga por hartazgo, no seamos ingenuos. La excesiva carga física y moral que conlleva asumir el peso de las tareas del hogar y la crianza de los hijos, ser intachable en el plano laboral y otras exigencias sociales en las que ahora no cabría ahondar, terminan por pasar factura a quienes experimentan tal presión. Por su parte, las administraciones públicas llevan años reconociendo los perjuicios que acarrea la falta de equilibrio en el reparto de las tareas domésticas o las dificultades para conciliar familia y empleo en las oportunidades laborales y sociales de las madres.

Save the Children  considera que la participación de los padres en la crianza es muy beneficiosa por distintos motivos: influye positivamente en el desarrollo de los niños y las niñas, disminuye la probabilidad de que exista violencia hacia las mujeres y los niños, contribuye a que las mujeres puedan mejorar su situación económica y es beneficiosa para la propia salud mental y física de los hombres. (Father Matters). Por ello, creemos que es necesario desarrollar cauces formales que permitan a los hombres implicarse verdaderamente en las vidas de sus hijos e hijas promoviendo así, una corresponsabilidad eficaz y una sociedad más justa y equilibrada para todos, (“La conciliación de la vida laboral y familiar en España”).

Cada vez son más los hombres convencidos de que es necesario promover un cambio de paradigma en la participación masculina respecto al mundo de los cuidados.

Entrevista con AHIGE

Entrevistamos a Pablo Llama en representación de la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género (AHIGE) para conocer cómo perciben este reto. AHIGE, como SC, también reclama cambios en el plano jurídico, político y social que permitan a hombres y mujeres compartir las responsabilidades parentales de manera equitativa.

“La revolución interior pendiente de cada hombre”

Aunque somos una organización de hombres, nacemos y venimos del feminismo. Nos une una idea común: creemos que falta concienciar a los hombres en que el cambio pro-igualdad es necesario, es justo y además también nos beneficia, algo de lo que raras veces se habla.

La sociedad tradicional o patriarcal, da privilegios a los hombres, o como suele decir un compañero de la asociación “nacemos con una tarjeta de platino” que te ofrece ciertos privilegios frente a las mujeres. Se te da el derecho de salir fuera de casa para trabajar sin que intervengan ataduras familiares, la oportunidad de conocer gente, de viajar, mientras que el mundo de lo doméstico generalmente corresponde a la mujer. Pero el problema es que también esos privilegios tienen un coste y a veces no los vemos.

Ese coste tiene que ver con la negación del mundo emocional a los hombres: negar el espacio en la crianza, en el cuidado de otros seres queridos, como la pareja o  los padres. El cuidado de sí mismo también se niega a los propios hombres. Si nos vamos a las estadísticas, la esperanza de vida de éstos es inferior a la de las mujeres y creo que esto tiene que ver con que no se nos inculca el autocuidado, sino que tenemos que ser cuidados por una mujer: nuestra madre, nuestra pareja o nuestra hija, en un momento dado. Desde luego, también hay que renunciar a ciertos privilegios. Yo lo tengo claro. Pero creo que cuando uno analiza esto, ya no solo por justicia, sino por propio beneficio, optaría por implicar verdaderamente a los hombres en el ámbito del hogar.

La propuesta que hace la Plataforma por los Permisos Parentales Iguales e Intransferibles, (PPiiNA) permitiría que tanto hombres como mujeres tuvieran los mismos derechos y obligaciones en el cuidado del hijo recién nacido. Además, tanto hombres como mujeres tendrían la misma posición frente al empleador. El que esté seleccionando personal ya no juzgará si se trata de un futuro padre o madre, porque dará lo mismo. Esto plantea ventajas para la propia empresa: si los empleados trabajan en un entorno que respeta la igualdad realmente, se sentirán más felices y plenos, serán más productivos, y  obtendrán mejores resultados.

Nadie discutiría que un hombre es capaz de cuidar, criar o de dar afecto a un niño y en cambio se le niega la opción real de hacerlo, porque se supone que tiene que estar trabajando exclusivamente y su mujer cuidando al bebé.  En este sentido, los cambios normativos son muy necesarios para promover cambios sociales y a la inversa.

A los colectivos que luchamos por la igualdad se nos percibe desde ciertos sectores como radicales, y tú me dirás qué radicalidad hay en plantear una igualdad real y efectiva. La excusa para desoír esta propuesta se ha reforzado con la crisis, pero es una cuestión de prioridades a nivel político, en definitiva. Conseguir que se deje de discriminar a la mitad de la población en un país considerado desarrollado, debería ser un objetivo prioritario.

Tenemos muy claro que no son objetivos utópicos o inalcanzables, es una cuestión de justicia.

Que no se lleven la música a otra parte

26 de Marzo de 2014 | 2:22 pm por kiko

Es posible que la música lleve con nosotros tanto tiempo o más que el lenguaje oral empleado por nuestros antepasados para comunicarse entre sí. La música ejerce un misterioso y poderoso efecto en el ser humano; es  capaz de conmover, de acentuar nuestro estado de ánimo y  de evocar recuerdos y sensaciones complejas, difíciles de expresar con palabras.

Dejando a un lado y sin desmerecer su valor humanístico y antropológico, la neurociencia  por su parte, tiene cada vez más claras las bondades del aprendizaje musical en la plasticidad cerebral y sus funciones.

Un grupo de investigadores estadounidenses y canadienses constataron sus sospechas mediante un estudio (The Effects of Musical Training on Structural Brain Development) llevado a cabo con niños de 6 años: el aprendizaje de un instrumento musical provoca cambios en el cerebro de quienes lo practican.

Durante 15 meses el grupo experimental de niños recibió clases de órgano eléctrico, mientras que el grupo control participó una vez por semana en una clase grupal de aproximación musical libre (cantar, ritmo, etc.).

Los resultados del estudio pusieron de manifiesto que el entrenamiento recibido por el grupo experimental mejoró significativamente sus habilidades musicales, aprendizaje motor, coordinación motora bimanual y memoria auditiva. Y como era de esperar, esas mejoras fueron acompañadas de cambios en las áreas cerebrales que participaban específicamente en el entrenamiento, como el giro precentral  y el área auditiva primaria.

Sin embargo, también observaron resultados inesperados en  otras estructuras cerebrales implicadas en la transmisión nerviosa interhemisférica y en funciones cognitivas superiores  como la atención, la planificación y el razonamiento abstracto.

Ellinor D´Melon Moraguez al violín, en los Premios Save the Children 2011 - Óscar Naranjo

La lógica de estos hallazgos nos lleva a concluir que la música y su aprendizaje nos hacen mejores. Estimula el cerebro, alimenta el alma, acompaña nuestras reflexiones. En definitiva, enriquece el desarrollo integral de las personas y aporta innegables beneficios para los niños y las niñas. Por eso, países como Dinamarca, Noruega, Suecia o Islandia incorporan la educación musical como asignatura obligatoria en primaria y secundaria, llegando incluso a blindarse en la Constitución como ocurrió recientemente en Suiza.

La música es una valiosa herramienta para el aprendizaje, catalizadora de la creatividad, pasión e intelecto humano. ¿Alguien lo pone en duda?

Autora: Romina González – Promoción del buen trato a la Infancia en Save the Children España

Para Navidad, me pido ser feliz

19 de Diciembre de 2013 | 1:27 pm por Natalia Quiroga

Esta entrada ha sido escrita por nuestra compañera Romina González, técnico de Advocacy y Políticas de Infancia.

Imaginad que en medio de la vorágine navideña, abrís la carta dirigida a los Reyes Magos y leéis semejante petición. Superado el escepticismo, reflexionad por un momento si, lo esencial en la vida de un niño o una niña es conseguir el Scalextric, la colección de las Monster High o el Cinexín; si lo que verdaderamente hace reír a un niño a carcajadas  se esconde en los flamantes escaparates dirigidos a estos pequeños e incorregibles clientes.

Tras un niño feliz, seguramente exista una familia feliz. Esta aplastante obviedad, de la que no somos conscientes muy a menudo, es clave para reflexionar sobre los males endémicos que afectan a muchos niños y niñas en nuestra sociedad.

Mientras aumenta el número de prescripciones facultativas de psicofármacos infantiles para  tratar trastornos de conducta, emocionales, o  de aprendizaje, no dejamos de preguntarnos qué puede estar fallando.

Podemos culpar a la crisis de valores en general o a la pérdida de valores familiares tradicionales;  a la falta de disciplina, o buscar causas biológicas subyacentes, pero si una cosa queda clara es que, en lo que respecta al abordaje del problema, siempre nos decantamos por soluciones rápidas y visibles a corto plazo en las que prima el enfoque pragmático de los adultos, rara vez compatible con los tiempos y las características de los niños y las niñas.

Un estudio de UNICEF del pasado año, El Bienestar Infantil desde el punto de vista de los niños: ¿qué afecta el bienestar de niños y niñas de 1º de ESO en España? señala que los niños y las niñas con niveles más altos de felicidad subjetiva son aquellos que se sienten seguros, escuchados y bien tratados por las personas de su entorno, entre otros aspectos.

En ¡Queremos a nuestros padres! los niños nos decían que lo que más valoran en las relaciones con sus progenitores es el tiempo que les dedican a compartir juegos con ellos; recibir argumentos lógicos en lugar de decisiones impuestas y disfrutar del mismo respeto que se les exige hacia los adultos, en términos de participación o de consideración hacia sus sentimientos e ideas.

Los niños y las niñas felices son más curiosos, respetuosos y sensibles a las necesidades de los demás porque disfrutan de relaciones familiares y sociales de buena calidad. Obvio. Si se trata de una cuestión lógica, que incide positivamente en la salud mental y física de las personas, en el capital social ¿por qué no invertir en felicidad familiar?

Os presentamos una herramienta que contribuye a construir relaciones familiares sanas, educando a través del buen trato. Queriendo se entiende la familia es una propuesta construida por y para profesionales del ámbito de la intervención y su principal objetivo es ayudar a construir un clima familiar saludable a través del fortalecimiento de los vínculos afectivos, el respeto y la resolución de situaciones cotidianas mediante el diálogo y la negociación. La propuesta incluye nueve sesiones de trabajo, plagadas de actividades que ofrecen estrategias para promover el conocimiento mutuo, facilitar la expresión del afecto y superar los obstáculos cotidianos de la convivencia.

El testimonio de los profesionales que intervinieron en el programa de parentalidad positiva de SC (video BCN), reafirma la importancia de trabajar “obviedades” como la escucha activa, la expresión abierta del afecto o la coherencia, por ejemplo.

Psicólogos, trabajadores sociales, educadores y demás profesionales del ámbito de la intervención, éste es nuestro obsequio navideño. Os invitamos a usar esta herramienta para contribuir al desarrollo de una sociedad más consciente y feliz.

¿Cómo he podido ser feliz sin estar ellos aquí?

29 de Noviembre de 2013 | 4:02 pm por Natalia Quiroga

Esta entrada ha sido escrita por nuestra compañera Romina González, técnico de Advocacy y Políticas de Infancia.

Con motivo de la celebración del 24 aniversario de la Convención de los Derechos de la Infancia el pasado 20 de noviembre, queremos compartir con vosotros nuestro pequeño homenaje a las familias.

Sea cual sea su  composición, las familias son micro-sistemas de primera línea que garantizan la protección de los niños y niñas; son los modelos y pilares fundamentales para la construcción de nuestro paso por este mundo.

Pero, a pesar de su crucial papel en el desarrollo de la sociedad, la familia es una “institución” que no disfruta de tal reconocimiento. Y prueba de ello, es la falta de normativas y políticas integrales que respondan con eficacia a su realidad, especialmente en momentos críticos como el actual.

La semana pasada el INE sacaba a la luz nuevos datos que sitúan la tasa de riesgo de pobreza y exclusión social de las familias monoparentales (formadas por un adulto con uno o más niños dependientes) en un 45,6% y la de dos adultos con uno o más niños a su cargo, en un 29,5%.

Queremos dedicar esta entrada a las familias y también a la apasionante y compleja experiencia de ser padre y madre.

Gema y Flavi son los padres de Unai y Asier. Los cuatro forman un núcleo familiar sólido y rebosante de amor, pero a la vez, tremendamente vulnerable a entornos hostiles, como todas las familias. Para ellos lo importante es hacerlo lo mejor posible, educar con afecto, enfrentarse a sus miedos y sobreponerse a la frustración que produce a veces la crianza. Quieren aprender junto a sus hijos.

Ya sea por una decisión meditada o inesperada, la paternidad y la maternidad conlleva un giro de 360 grados en la vida, en los afectos, en el estilo de vida e incluso en la manera de pensar de quienes se encuentran con un niño o una niña en sus vidas. Siempre pilla desprevenido porque con cada niño es necesario realizar un “reseteo”; como si se tratara de un nuevo “software” al que debemos acercarnos con curiosidad, interés y responsabilidad.

“Cada día más bonito y más dificil”

Aunque la paternidad y la maternidad sea una experiencia individual y muy personal, no puede darse sin el sostén de una red social. El bienestar de los niños y las niñas es un asunto público y una responsabilidad de la sociedad en su conjunto.

Save the Children quiere trasladar este discurso a la arena política y social con el fin de que la reflexión y las decisiones giren en torno a aquellos aspectos que realmente afectan a las familias. Por ello, seguimos de cerca las  políticas de lucha contra la pobreza y la exclusión, la conciliación familiar y laboral y de promoción de la parentalidad positiva.

Para garantizar un buen trato a los niños y las niñas, los padres y las madres necesitan:

- Medios para hacer frente a los gastos que supone llevar adelante una familia. La vivienda, la sanidad y la educación de calidad o el acceso al empleo son aspectos básicos sin los que una familia no puede desarrollarse en igualdad de oportunidades.

- Recursos educativos que ofrezcan a las familias herramientas alternativas a la violencia.

- Tiempo para conocer a sus hijos e hijas. Restringir el contacto cotidiano al desayuno y la cena, o a días libres donde el adulto está más por la labor de descansar,  claramente no son suficientes para construir una relación afectiva satisfactoria entre  padres e hijos.

- Voluntad y compromiso por parte de los poderes públicos y las empresas para que la conciliación real se convierta en un valor corporativo y social central.

El testimonio de Flavi y Gema no hace más que confirmanos la incomparable labor que día a día realizan millones de personas en el mundo: aprender a ser mamás y papás.

La educación emocional

5 de Septiembre de 2013 | 1:37 pm por Natalia Quiroga

La siguiente entrada ha sido escrita por Rafael Bisquerra Alsina, catedrático de Orientación Psicopedagógica en la Universidad de Barcelona (UB), experto en educación emocional.

¿Qué es la educación emocional?

La educación emocional es un proceso educativo que debe iniciarse desde los primeros momentos de la vida, en la familia y en la educación infantil. Hay que tener presente que emociones como miedo, ira y tristeza están presentes desde el nacimiento; otras emociones como vergüenza o culpa, aparecen a partir de los dos años aproximadamente. En el proceso de desarrollo personal, las emociones juegan un papel importante. El objetivo de la educación emocional es el desarrollo de competencias emocionales.

Pero, ¿qué son las competencias emocionales?

Las competencias emocionales es un conjunto de habilidades, capacidades, conocimientos, actitudes y valores relacionados con las emociones. Entre las competencias emocionales están la conciencia y regulación emocional, autonomía emocional, competencias sociales, habilidades de vida pare el bienestar. En cada uno de estos bloques de competencias se incluyen otras competencias como autoestima, tolerancia a la frustración, control de la impulsividad, etc. El conjunto de todas ellas permiten afrontar mejor los retos que plantea la vida familiar, personal, social y profesional.

La educación emocional es necesaria debido a una serie de necesidades sociales que no están suficientemente atendidas en la educación formal: prevención de ansiedad, estrés, depresión, violencia, comportamientos de riesgo, consumo de sustancias, etc. Muchos de los problemas personales y sociales tienen un fondo emocional importante.

Efectos de la educación emocional

Investigaciones empíricas sobre la educación emocional han puesto de manifiesto que, en la medida en que se ponga en práctica de forma apropiada y con el tiempo y dedicación necesarias, se pueden obtener efectos como:

  • Mejora de las competencias sociales y emocionales
  • Mejora de actitudes hacia sí mismo, hacia los demás y hacia la escuela
  • Comportamiento positivo en clase
  • Mejora del clima de clase
  • Reducción del comportamiento disruptivo
  • Mejora del rendimiento académico

Por otra parte hay una disminución en:

  • Problemas y conflictos
  • Problemas de comportamiento
  • Agresividad y violencia
  • Ansiedad y estrés

Para saber más

Para facilitar a las personas interesadas en la educación emocional que puedan formarse sobre el tema, os presento a continuación una bibliografía específica para diversos aspectos.

Materiales para las familias

Bisquerra, R. (Coord.). (2011). Educación emocional. Propuestas para educadores y familias. Bilbao: Desclée de Brower.

GROP (2009). Actividades para el desarrollo de la inteligencia emocional en los niños. Barcelona: Parramón. (versión en castellano, catalán, francés, portugués, holandés y esloveno).

Pérez-Simó, R. (2001). El desarrollo emocional de tu hijo. Barcelona: Paidós.

Vallés-Arándiga, A. (2000). La inteligencia emocional de los hijos. Cómo desarrollarla. Madrid.

Para la educación infantil

GROP (2009). Actividades para el desarrollo de la inteligencia emocional en los niños. Barcelona: Parramón. (versión en castellano, catalán, francés, portugués, holandés y esloveno).

López-Cassà, E. (Coord.). (2003). Educación emocional. Programa para 3-6 años. Barcelona: Praxis.

López Cassà, È. (2011). Educar las emociones en la infancia (de 0 a 6 años). Reflexiones y propuestas prácticas. Madrid: Wolters Kluwer.

Palou-Vicens, S. (2004). Sentir y crecer. El crecimiento emocional en la infancia. Barcelona: Graó.

Pujol, E., y Bisquerra, R. (2012). El gran libro de las emociones. Barcelona: Parramón.

Para la educación primaria

Carpena, A. (2003): Educación socioemocional en la etapa de primaria. Barcelona. Octaedro.

Ibarrola, B. (2003). Cuentos para sentir. Educar los sentimientos. Madrid: SM.

Renom, A. (Coord.). (2003). Educación emocional. Programa para la educación primaria. Barcelona: Praxis.

Vallés-Arándiga, A. (1999). SICLE. Siendo inteligente con las emociones. Valencia: Promolibro.

Para la Educación Secundaria Obligatoria (ESO)

Elias, M.J., Tobias, S.E., Friedlander, B.S. (2001). Educar adolescentes con inteligencia emocional. Barcelona: Plaza Janés.

Pascual, V., Cuadrado, M. (Coords.). (2001). Educación emocional. Programa de actividades para la Educación Secundaria Obligatoria. Barcelona: Praxis.

Para la Educación Secundaria Postobligatoria y vida adulta

Güell-Barceló, M. Muñoz-Redon, J. (2000). Desconócete a ti mismo. Programa de alfabetización emocional. Barcelona: Paidós.

Güell, M., Muñoz, J. (Coords.). (2003). Educación emocional. Programa para la educación secundaria postobligatoria. Barcelona: Praxis.

Redorta, J., Obiols, M., Bisquerra, R. (2006). Emoción y conflicto. Aprenda a manejar las emociones. Barcelona: Paidós.

Materiales útiles en la formación del profesorado

Agulló-Morera, M.J., et al. (2010). La educación emocional en la práctica. Barcelona: Horsori-ICE.

Álvarez, M. (Coord.) et al. (2001). Diseño y evaluación de programas de educación emocional. Barcelona: Praxis.

Bisquerra, R. (2000). Educación emocional y bienestar. Barcelona: Praxis.

Bisquerra, R. (2008). Educación para la ciudadanía y convivencia. El enfoque de la educación emocional. Barcelona: Praxis – Wolters Kluwer.

Bisquerra, R. (2009). Psicopedagogía de las emociones. Madrid: Síntesis.

Bisquerra, R. (Coord.). (2011). Educación emocional. Propuestas para educadores y familias. Bilbao: Desclée de Brower.

Sastre, G., Moreno, M. (2002). Resolución de conflictos y aprendizaje emocional. Barcelona: Gedisa.

Salmurri, F. (2004). Libertad emocional. Estrategias para educar las emociones. Barcelona: Paidós.

Segura, M., Arcas, M. (2003). Educar las emociones  y los sentimientos. Introducción práctica al complejo mundo de los sentimientos. Madrid: Narcea.

Vallés-Arándiga, A., Vallés-Tortosa, C. (2003). Psicopedagogía de la inteligencia emocional. València: Promolibro.

Tres meses por delante

29 de Julio de 2013 | 12:48 pm por Natalia Quiroga

Esta entrada ha sido escrita por Romina Gonzalez, técnico de Advocacy y Políticas de Infancia.

Los niños y las niñas están exultantes. Es tiempo de playa, de campo, de ver a los primos, abuelos y hacer cosas en familia. Si aún se cuenta con “lazos en el pueblo” o una red de apoyo sólida, los peques urbanos pueden disfrutar de la libertad del campo y descubrir la magia del lento movimiento del caracol, de lo que raspa la lengua de algunos animales cuando les das de comer o de llegar a casa con un hambre bestial después de andar todo el día explorando el entorno.

La otra cara de la moneda se presenta para los padres y madres que no cuentan con esta red idílica. La llegada del período estival supone para muchos, un verdadero quebradero de cabeza y no solo porque las vacaciones de los niños y las niñas superan con creces en número de días a las suyas, lo que hace incompatible sus obligaciones laborales y el cuidado de sus hijos. Sumidos en una rutina absorbente con horarios marcados, repletos de actividades y escasos momentos para “aburrirse” durante el curso escolar, al llegar las vacaciones de verano algunos adultos pueden agobiarse cuando se quedan a solas con sus niños y niñas en casa frente al torbellino de energía, curiosidad y dinamismo que desprenden.

¿Cómo disfrutar y vivir momentos de calidad en familia? En el blog de Sarai Llamas hemos encontrado 100 ideas sencillas (desde escribir un cuento juntos, hasta plantar flores) que creemos serán de mucha ayuda cuando falte la inspiración.

A los niños y las niñas les encanta compartir actividades divertidas con sus padres y madres. Además de fortalecer el vínculo afectivo y su autoestima (mis padres no solo me prestan atención, sino que se divierten conmigo), fomenta en ellos sensación de seguridad hacia sus padres y estimula la imaginación de todos.

Pasar tiempo juntos, de calidad, nos permite descubrir facetas poco conocidas entre los miembros de la familia, como gustos, miedos o habilidades. No puede tener más ventajas. Eso sí, es necesario decidir de manera democrática el plan de actividades para evitar conflictos y malestar. Es importante pedir opinión al niño o la niña y dejarles participar en la toma de decisiones, a partir de opciones realistas pensadas previamente por los padres para no crear falsas expectativas y frustración en el niño o la niña (por no poder asumir el coste económico, o no disponer de suficiente tiempo para llevar a cabo la actividad que el niño desea).

¡Esperamos que disfrutéis de los consejos y que se os ocurran muchos más!

El instinto de cuidado, ¿“cosa de mujeres”?

4 de Julio de 2013 | 11:48 am por Natalia Quiroga

Esta entrada ha sido escrita por Romina Gonzalez, técnico de Advocacy y Políticas de Infancia.

Nos hemos topado con un tímido, pero interesante dato: un estudio publicado por la revista Nature Communications desvela que los hombres son tan capaces como las mujeres de reconocer el llanto de su bebé. Algo que a simple vista podría parecer obvio o poco significativo, contribuiría a deslegitimar el arraigado determinismo genético que atribuye esencialmente a las mujeres la habilidad para responder adecuadamente a las necesidades y de los hijos e hijas.

El estudio “Father are just as good as mothers at recognizing the cries of their baby” llevado a cabo por un equipo de científicos franceses, sugiere que reconocer el llanto del hijo entre varias grabaciones tiene que ver con el tiempo que el sujeto pasa con el bebé –la disposición del cuidador, ya sea la madre o el padre- y que, a su vez, esto podría verse influenciado por una serie de cambios biológicos que la paternidad desencadena en el hombre. Diversos estudios apuntan que unas semanas antes del parto y durante el posterior período de crianza, los varones experimentan un proceso de “sincronía biológica” con la madre que les “prepara” para asumir las tareas de cuidado y apoyar a la madre.

Pero ¿la paternidad en sí provoca estos cambios inevitablemente en todos los varones? Sin conocer a fondo todos los estudios al respecto, me aventuro a lanzar la hipótesis de que biología y conducta también se retroalimentan en este caso, es decir, estos cambios surgirían de la interacción que se da entre el interés del futuro padre por los cuidados de la madre gestante y un descenso considerable (¿causa o efecto?) de sus niveles de testosterona. Cambios que, con probabilidad, no se den en un padre ausente física y/o emocionalmente de su vivencia previa y posterior a la paternidad.

Aunque está por determinar si la calidad de la respuesta, el saber “interpretar” y actuar con prontitud es similar en ambos sexos, todo parece indicar que la motivación y el deseo de cuidar a los hijos tiene un peso fundamental, si no, el principal.

Cada vez son más los hombres que quieren participar en el cuidado de sus hijos asumiendo una paternidad responsable, mucho más amplia de lo que se les “ha permitido” y que pasa por compartir tareas, hasta ahora, limitadas al universo femenino. Muestra de ello, es el cambio de paradigma sobre el papel del hombre en la crianza de los hijos que promueven asociaciones como AHIGE (Asociación de Hombres por la Igualdad de Género) quienes ya ha colaborado en este espacio con la entrada al blog La paternidad responsable como camino hacia una igualdad real.


Los manuales de crianza son para los humanos

10 de Junio de 2013 | 2:54 pm por Natalia Quiroga

Esta entrada ha sido escrita por Romina Gonzalez, técnico de Advocacy y Políticas de Infancia.

Llevamos miles, millones de años en ello. El instinto que nos empuja a cuidar de la prole nos asemeja al resto de especies, salvo en una cosa: los animales no cuestionan continuamente sus actos, ni a sus cachorros. Actúan con una naturalidad aplastante, parecen guiarse por una brújula interna que les dicta el camino, así de fácil. No sufren depresión posparto, síndrome del nido vacío, ni proyectan en sus pequeños sueños personales inalcanzados.

Siglos de legado sobre cuidado infantil a nuestras espaldas basado en el ensayo-error, en pálpitos y en consejos de las sabias abuelas no parecen satisfacer por completo a quienes hoy día se embarcan en el mundo de la crianza. Todos estos años de bagaje y sabiduría popular han quedado sepultados bajo best sellers escritos por señores y señoras con numerosos másteres y amplias sonrisas blancas.

Supongo que vivir en una sociedad donde alcanzar el éxito profesional, social y familiar es tan importante tendrá algo que ver. La crianza de los hijos, para muchos, versión en miniatura de quienes son (¡¡gran error!!), no va a ser menos. Ser una madre o un padre 10, tener hijos e hijas sanos, inteligentísimos, políglotas, bien educados, que sean unos cracks en deportes o tocando un instrumento eleva mucho, demasiado, el nivel de exigencia. Pero también quiero pensar que se ha producido un cambio de conciencia hacia la infancia y que, en lugar de “proyectos de futuros adultos”, se empieza a ver a los niños como personas con dignidad, necesidades y características particulares. Esto ha ayudado, sin duda, a desterrar prácticas de crianza que ningún adulto con suficiente autoestima toleraría para sí mismo en el trato diario.

Puede que la presión social, vivir inundados de información y un compromiso cada vez mayor con el bienestar de la infancia conduce a muchos padres y madres a querer hacerlo lo mejor posible, y por ello, a consultar manuales escritos por expertos en el campo de la educación o el desarrollo infantil.

Hace un año aproximadamente, lanzamos la guía Quien te quiere a ti. Guía para padres y madres: cómo educar en positivo” con el objetivo de ofrecer herramientas basadas en la lógica del desarrollo infantil, fomentar pautas de comunicación y reforzar el vínculo más potente que existe entre los de nuestra especie, aunque parezca mentira, el amor.

Estas propuestas no están orientadas a conseguir resultados inmediatos, sino a tratar a los niños y niñas con el respeto y la orientación que merecen, por su bien, por el de todos. A colación de esta última idea, la pediatra estadounidense Gwenn O’Keeffe sostiene: “la salud de los niños es el principal indicador de la salud de una comunidad, del mundo al completo”. Indagando en su trabajo encontré: “Pediatrics and Child Care – Some tips for parenting toodlers” y decidí inspirarme en ellos para escribir esta nueva entrada.

Son sugerencias para padres y madres que se enfrentan a la desconcertante etapa de los 2 – 3 años, cuando el pequeño pasa de ser un angelito dulce y manejable a un terremoto con una extraña fijación por todo lo que conlleva riesgo para su vida y se empeña en hacer justo lo contrario a lo que nuestras prisas y ritmos imponen. Estas propuestas refuerzan y amplían nuestros “10 consejos para padres sobre parentalidad positiva”, que podéis consultar en nuestra web, quieroquetequiero.

Jugar y reír, la mejor manera de comunicarse

A esta edad, el juego es el vehículo esencial que permite al niño y a la niña conocer y experimentar con el mundo que le rodea. Es el mejor medio para relacionarte con tu hijo o hija, enseñarle normas y estimular su inteligencia. Le encantan los juegos sencillos y repetitivos: cucú-tras, esconder la cara, hacer sonidos que le haga gracia, etc. Es una manera divertida y muy enriquecedora de comunicaros.

Enséñale a expresarse en positivo

Ser muy estricto o reprender duramente a un niño de esta edad no te conducirá a resultados adecuados, sino a potenciar el efecto indeseado: más tozudez, berrinches e irritabilidad, propias de la necesidad de autoafirmación típica de esta etapa. Sin embargo, es muy importante que empiece a aprender ciertas normas y a entender que existen límites a nuestros comportamientos, para respetar a los demás y que nos respeten a nosotros.

Puedes llevar a la práctica todo esto sin emplear un tono de enfado, sin elevar la voz, o ser brusco con el niño o la niña. Manejar los problemas cotidianos desde el enfado, o el mal humor te empuja a un círculo difícil de romper que perjudica la comunicación. El niño o la niña que vive sumergido en un ambiente de tensión, naturalmente, reflejará esta hostilidad en la guardería, o en el cole hacia sus compañeros, porque es la forma de reaccionar que conoce ante situaciones amenazantes.

Evita pensamientos negativos

Un niño de dos, tres años siente cuando algo va mal en su hogar aunque no sepa el motivo. Es muy sensible a los cambios en el ambiente y el estado anímico que le transmiten sus cuidadores afecta directamente a sus emociones. Aunque requiera un esfuerzo importante, la mejor manera de impedir que el niño desarrolle una tendencia negativista es esforzarte por evitar que las preocupaciones inunden a diario tus gestos, verbalizaciones y pensamientos.

Es curioso que muchos adultos detecten sutiles cambios en sus mascotas cuando se sienten deprimidos, y cuando se dan cambios en los niños pequeños esto se atribuya a un retroceso en el desarrollo.

Déjale marchar

Algunos padres y madres sienten mucha angustia en momentos de separación: cuando el hijo o la hija empieza el cole, cuando pide dormir en casa de algún amigo e incluso cuando dejan el hogar familiar para emprender su vida independiente. Manifestar una protección excesiva hacia tu hijo o hija impide que asumas lo importante que es para su futuro ser autosuficiente, así como a equivocarse y aprender de sus errores.

Debes aprender a dejarle marchar, porque a tu hijo o hija le costará más adaptarse a un nuevo ambiente o situación si percibe una preocupación exagerada por tu parte.

Cuida tu relación de pareja

En muchas ocasiones los padres y, especialmente las madres, invierten todo su tiempo en pensar y ocuparse de sus hijos olvidándose de sus propias necesidades o de su relación de pareja. Centrar exclusivamente tu atención y energía en el niño puede causar distanciamiento emocional y resentimiento en la relación que, a la larga, afectará también al hijo. Para evitar esto trata de pensar siempre en la familia al completo, porque sois un sistema en el que todos, aunque no con la misma intensidad, necesitáis atención y afecto por parte de los demás.

Cuida tu salud

Los problemas médicos son un obstáculo cuando necesitas ocuparte de las obligaciones diarias. Si te duele algo, como una muela, no dudas en acudir a un especialista para averiguar qué ocurre, pero cuando se trata de tu bienestar mental y anímico tal vez te cueste más buscar ayuda. El malestar emocional o psíquico crónico puede desembocar en problemas serios como una depresión. Ignorar el problema, así como convencerte de que “así es la vida” puede funcionar temporalmente, pero no lo hará desaparecer. Sentirte a gusto con tu vida y contigo mismo/a, es un deber como padre o madre hacia tu hijo, para ti y para tus seres queridos.

Enséñale a “rebelarse” de manera respetuosa

Lidiar con la desobediencia típica de los niños se encuentra en el top ten del ranking de las preocupaciones sobre la crianza. Durante la etapa de los “2 años” a algunos padres les saca de quicio las protestas o la tozudez de su hijo, porque creen que se trata de un pulso de poder y un intento deliberado de fastidiar. Un niño de esta edad no comprende el alcance de sus actos y necesita que le corrijas y le muestres formas alternativas de relacionarse. No se trata de castigar o reprimir al niño cuando quiera manifestar una opinión en contra, sino que aprenda a hacerlo de manera respetuosa, sin agresividad o autoritarismo. Ten en cuenta que la imitación, tu propio ejemplo, es la vía más genuina y directa de aprender.

¿Quién es perfecto?

La perfección es un concepto difuso e irritante con el que nos medimos a nosotros mismos y a los demás habitualmente.

Para un bebé de 2 años, la perfección se esconde en cosas tan sencillas como ganar en un juego, reír a carcajadas o que le den cariño. Si te obcecas en que tu hijo o hija tenga un comportamiento intachable y esperas que acate las normas a la perfección, tú te sentirás frustrado y él o ella se sentirá inseguro y poco valioso, porque lo que más desea es tu aprobación y atención.

No existen fórmulas mágicas que nos conduzcan a resultados soñados, pero conocer el comportamiento y las necesidades que tienen los niños y las niñas en las distintas etapas de desarrollo, así como manejar herramientas de comunicación no violentas ayudan, mucho, a asumir la crianza de manera afectuosa y responsable. Tal vez lo más parecido a la “perfección” implica guiar pacientemente a los niños con amor, respeto, honestidad y ejemplo.

La crianza es una experiencia muy personal que puede hacer aflorar aspectos que no conocías de ti mismo. Tu propia personalidad, cómo gestionas las relaciones con los demás y los recuerdos de tu propia infancia convierten tu maternidad o paternidad en una vivencia única a la que no es posible aplicar medidas estándar e infalibles.

La información está en tu mano y eres el principal protagonista del cambio.

La paternidad responsable como camino hacia una igualdad real

30 de Abril de 2013 | 3:36 pm por Natalia Quiroga

Jose Francisco Sánchez Montesdeoca, coordinador de la comisión de corresponsabilidad de AHIGE (Asociación de Hombres por la Igualdad de Género) comparte la siguiente entrada.

Desde AHIGE llevamos más de diez años trabajo en la construcción de una sociedad más igualitaria. Si bien a las mujeres les ha tocado la conquista de la esfera pública, es decir, la incorporación al mercado laboral, la reivindicación social de la presencia en esferas de poder, tanto políticas, como económicas, etc… Y si bien queda camino por recorrer, lo cierto es que han conseguido tener más presencia en dichos espacios. Este movimiento de la mujer, tiene que verse acompañado por un movimiento del hombre hacia la esfera privada, hacia el interior de lo doméstico, los cuidados de nuestros hijos e hijas, las demás tareas domésticas, el cuidado de las personas dependientes y no debemos olvidar también hacia el interior del mundo emocional para que la consecución de una igualdad real pueda ser posible.

Centrándonos en la paternidad, las  acciones dirigidas al fomento de la paternidad activa y corresponsable surgen como respuesta a una inquietud, al detectar la ausencia sistemática de la figura masculina en las acciones educativas que a lo largo de muchos años se habían realizado en temas principalmente relacionados con la crianza y particularmente en torno al desarrollo socioafectivo de niños y niñas. Estudios y experiencias han mostrado el impacto en la vida adulta de la relación con el padre (o la carencia de ella); la relevancia de la presencia de un padre afectivamente cercano para el desarrollo socioemocional de niños y niñas; la importancia de distribuir de modo más equitativo las responsabilidades familiares cuando hay dos adultos a cargo, a fin de aliviar la tarea para ambos y permitir una mayor posibilidad de desarrollo en otros ámbitos para las dos partes.

La propuesta de un padre activo supone una forma de paternidad donde la presencia del padre no está sujeta al cumplimiento de un rol predefinido de género, sino que implica hacerse parte de las más diversas acciones de crianza; donde se espera que a través del compartir lo cotidiano y los afectos con encuentros y desencuentros, se teja un vínculo que nutra tanto al hijo o hija como a la pareja de padre y madre (aunque no vivan juntos).

La presencia del padre en la crianza y su equitativa corresponsabilidad con la madre en esta tarea, es también concebida como un derecho que cada niño y niña tienen al nacer. La Convención sobre los Derechos de los Niños y las Niñas señala en su artículo 18, que los Estados miembros deben velar porque ambos padres sean igualmente responsables del cuidado del niño y la niña, lo que implica que el acercamiento del padre a la crianza no es sólo materia del trabajo comunitario, sino también, un desafío para quienes deben diseñar políticas que afectan a la familia y a cada uno de sus miembros.

La guía “Mi papa me cuida” y los distintos talleres que realizamos en AHIGE sobre paternidad corresponsable los planteamos como una experiencia de reflexión colectiva entre hombres que han optado por ser padres o piensan optar, sobre la riqueza que ofrece la paternidad cuando se vive desde la óptica de la igualdad, la responsabilidad y el compromiso. En los talleres se parte de las propias experiencias de cada uno de los participantes y se ahondará mediante aportaciones y debates en aspectos específicos de la vivencia de la dimensión paternal en los hombres.