El profesor de Psicología de la Universidad Deusto de Bilbao, Manuel Gámez Guadix, comparte esta entrada.
Mito nº 1. “Un cachete a tiempo evita males mayores”.
Numerosos estudios demuestran que el castigo físico no tiene, en el mejor de los casos, ninguna consecuencia positiva sobre la conducta de los menores. Sin embargo, sí puede conllevar diversos efectos negativos, como servir de modelo de agresividad o escalar hacia el maltrato (p.ej., palizas). Por otro lado, no usar el castigo físico no significa falta de control o de normas. Más bien lo contrario. Los niños necesitan control, supervisión y normas de forma constante, estrategias que son más eficaces que el azote y la bofetada. Además, a diferencia del castigo físico, estrategias como el refuerzo, el elogio o el razonamiento verbal son muy eficaces y deberían constituir el eje central de la disciplina aplicada a los hijos.
Mito nº 2. “Si un hijo nace de una determinada manera, los padres pueden influir muy poco en él”.
Si bien es verdad que las personas nacen con una serie de características biológicas que las definen, no menos cierto es que tales características no son inmutables. La personalidad y la conducta se van definiendo y modificando a través de su interacción con la familia y con el ambiente. De ahí la importancia de que esta interacción sea adecuada, ya que indudablemente afectará a las creencias, los valores o los comportamientos de los hijos. No obstante, aunque los padres tienen una influencia fundamental, el comportamiento de los hijos depende en última instancia de otros muchos factores. En este sentido, a menudo se piensa que los hijos se pueden “traumatizar” con facilidad por cualquier cosa que hagan los padres. Es importante no ser catastrofistas en este sentido y ser consciente de que en ocasiones es inevitable cometer errores. Culpabilizar a los padres de todo lo que les ocurre a los hijos tampoco es realista ni adecuado.
Mito nº 3. “Cualquier conflicto entre padres e hijos es malo”
Los conflictos son una parte inevitable de las relaciones humanas, incluida la familia. Lo relevante no es que el conflicto tenga lugar, sino la manera en la que padres e hijos lo resuelven. Si se resuelve de manera adecuada, puede ser una forma de solucionar problemas y promover cambios positivos. Además, en muchos casos el conflicto es necesario porque permite exponer emociones y pensamientos, y aclarar posibles confusiones. El límite entre el conflicto saludable y el problemático lo marca la excesiva frecuencia, así como el uso del chantaje o la agresión física o verbal. En cualquier caso, la resolución del conflicto pasa por la comunicación eficaz entre padres e hijos, para lo cual tan importante como expresar, es saber escuchar.
Precioso spot de televisión de la campaña de 2008 “Tus manos son para proteger. Levanta la mano contra el castigo físico”, impulsada por el Consejo de Europa con la colaboración del Ministerio de Educación, Política Social y Deporte.


Que acertado, simple y directo! Espero que este mensaje logre calar… Me ha encantado lo de los conflictos, ya que creer que evitar discusiones o imponer opiniones crea ambientes armónicos, es un tópico en muchas familias…. Creo firmemente que disernir es importante y enseñar a los niños a hacerlo dentro del respeto les dará herraramientas en el futuro para defender sus posturas y respetar las de los demás. Desde luego los otros dos mitos, tambien hay que desmontarlos, pero se habla mas de ello… Como siempre, felicitaciones por la iniciativa.
¡Felicitaciones! Saber como educar a los hijos es fundamental para que los adultos sean sanos, sensatos y sepan respetar a todos, y poder hacer un mundo mejor.Me encanta esta iniciativa de Save the Children, al igual que otras y, comparto su criterio en la educación del no uso de la violencia y educar en positivo.Muchas felicitaciones.¡Enhorabuena! Quiero que te quiero hacía falta.
Seguramente, alguna vez, se empezará a educar a los niños: Primero: Conciéncensé, a loa niños, desde que nacen, trátense con el mismo respeto que a los mayores; dialóguese con los niños igual que con cualquier congénere de tiempo; no quiere decir, a los niños hay que consertírselo todo; los niños, son niños con la inteligencia inmadura, hay que ayudarles a madurar; ¿Cómo se hace eso? Poniéndose a la altura del niño; convirtiéndose en un niño maduro, jugando con el, nunca les digas cuando pregunte, eso no te lo puedo explicar por que no lo entiendes; explíquise al niño todo lo que pregunte igual que hablas con tu compañero de trabajo; ¿Que no lo entiende?, Ya lo entenderá, habrá ganado todo ese tiempo. Si cuando el niño pregunta no se les explica, él lo preguntará en otro lado sin saber las consecuencias se les pueden venir en cima.
Muy interesante. Como ya he llegado a abuelo creo que lo estoy poniendo en practica.
Querría añadir para aquellos que les pueda interesar mi experiencia.
Con mucha frecuencia se consideran inteligentes a aquellos niños o personas que no solamente tienen un buen-alto nivel de comprensión sino que además esta sea rápida y se conserve en la memoria igualmente de forma rápìda.
Pues bien, hay niños inteligentes con otras cualidades a la de la rapidez y por no tenerlo en cuenta se producen confusiones a la hora de valorar la inteligencia. Muchos problemas, creo , ha dado esa forma exclusiva de valorar la inteligencia en determinados test, casi todos.